Sólo quedamos tú y yo.
Publicado: Jue Ene 26, 2012 2:09 am
Muchas gracias por tu post, yo ya te amo a ti
jajajaja me subiste el ánimo a full
Gracias por leer!!!!! Que bueno, de verdad que te guste.
En cuanto pueda subo cap. del fic, por ahora los dejaré con un One shot, dedicado para ti
que escribí al estar escuchando A Bill Preston con Paul y compañía cantando My Sweet Lord TwT No es EXACTAMENTE JxP ni GxR porque bueno... J y G ya están muertos, pero a ver qué te parece. ^^
P.d. intentaré encontrar el capítulo 8, es cierto... no está. O.O
Sólo quedamos tú y yo.
Ringo y Paul recordando a sus queridos George y John
Dedicado a Chibi Dhamar.
Un barullo tras bastidores parecía querer distraerlo; voces humanas y algunos cuantos instrumentos, todos demasiado excitados por el evento que realizarían aquella noche como para poner atención a su rostro.
Eso estaba bien, pensó Richard Starkey jugueteando nervioso con las baquetas de su batería, después de todo lo importante era que se centraran en George.
Ringo bajó la cabeza, agobiado, sintiendo el remordimiento de nuevo. Un año, un año había pasado desde la muerte de George y todo parecía aún muy absurdo.
Habían organizado aquel evento en honor a él, por su aniversario, era el 2002, dos años después del supuesto fin del mundo, pero la gente seguía ahí, sonriendo y viva. El mundo no se había acabado por más gente que se aterrorizara por ello. El mundo se acababa poco a poco, individualmente, al morir, y aunque el de Ringo no había acabado aún, ciertamente era un mundo en extinción, vacío y desértico.
Justo en ese momento, como para rematar, escuchó la voz de Paul. Levantó el rostro y buscó el del familiar bajista. Estaba hablando con Bill Preston, y aunque parecía contestar todas las preguntas y comentarios de éste, Paul tenía la mirada perdida. Algo que quizá sólo alguien que realmente lo conociera tomaría como dato curioso.
Ringo soltó un suspiro. El mundo de Paul también se había cuarteado bastante; él probablemente sabía cómo se estaba sintiendo. Antes de pensarlo realmente, Ringo ya había comenzado a caminar hacia Paul, llegó hasta él y le tocó el hombro.
-¿Paul?- cuando el bajista giró y se miraron el rostro, hubo un segundo en que no sólo Bill sino los otros alrededor parecieron estarlos mirando. Ringo no podía estar seguro, pero eso parecía.
-Ritchie.- murmuró Paul y sonrió un poco. Ringo dejó que su otra mano también posara sobre los hombros de Paul y los presionó un poco. Paul asintió, se disculpó con Bill y él y Ringo se alejaron un poco de la multitud.
-¿Cómo estás? ¿Bien?- preguntó Paul a Ringo, jugueteando con lo que se encontraba alrededor.
-Sí, eso creo. Nervioso. ¿Tú?- Paul asintió.
-Creo que estamos en el mismo barco.-Paul dejó sus juegos y giró para verlo. Ambos se quedaron mirando, frente a frente.
Ambos tenían miradas cansadas, el tiempo se colaba por las pupilas de los dos como una seña agobiante. Ringo hubiera hecho cualquier cosa por detener el tiempo, por impedir que Paul llegara a irse como John y George se habían ido. Sintió una pesadez en el pecho y le entraron ganas de abrazar a Paul. Lo hizo.
-Le extraño mucho, ¿sabes?-soltó Ringo enganchándose de Paul, sin poder contenerse. Paul se mordía el labio inferior y sus ojos tenían una expresión torturada.- a los dos, los echo mucho de menos.-Paul asintió, cerrando los puños en torno a la espalda de Ringo, para ayudarse a recuperar control.
-Yo también, yo también.- Miró hacia abajo, no quería ver el rostro de Ringo al separarse de él. –Parece que ahora somos tú y yo.-susurró, lentamente, sintiendo el peso de aquella expresión.
-Prométeme que te quedarás conmigo.- pidió Ringo. Paul abrió los ojos, no estaba acostumbrado a ver a Ringo suplicarle algo y mucho menos en aquellos últimos años. Asintió.
El tumulto de voces susurrantes que venían del escenario se volvió pronto un estruendo en las mentes de los artistas. El público, que siempre puede ser asombros y electrizante, siempre es también muy parecido a una horda enfurecida
Ringo apretó sus baquetas entre los dedos, intentando controlar sus nervios para tocar. Miró a Paul y le asintió, listo para salir a enfrentar al público. Eric le hizo un gesto de gusto, o eso creyó. Imágenes de tantos eventos similares con George y John golpeaban su memoria, nostálgica. Pero ahí no estaban ninguno de los dos para hacerle reír mientras meneaban las cabezas rompiendo corazones.
Paul se le quedó mirando, diciendo: “Lo sé.” Ringo golpeó la tarola de la batería, intentando concentrarse.
En su mente, palabras de John antes de los conciertos, miradas de ánimo de George y susurros risueños entre los cuatro, le hicieron mantener un aspecto positivo. La mirada expectante hacía que el público se volviera más peligroso. Ringo alzó los brazos y dejo que el ritmo de la música surgiera. En algún lugar de sí mismo, John y George le oirían, y Paul no se iría a ninguna parte.
Gracias por leer!!!!! Que bueno, de verdad que te guste.
En cuanto pueda subo cap. del fic, por ahora los dejaré con un One shot, dedicado para ti
P.d. intentaré encontrar el capítulo 8, es cierto... no está. O.O
Sólo quedamos tú y yo.
Ringo y Paul recordando a sus queridos George y John
Dedicado a Chibi Dhamar.
Un barullo tras bastidores parecía querer distraerlo; voces humanas y algunos cuantos instrumentos, todos demasiado excitados por el evento que realizarían aquella noche como para poner atención a su rostro.
Eso estaba bien, pensó Richard Starkey jugueteando nervioso con las baquetas de su batería, después de todo lo importante era que se centraran en George.
Ringo bajó la cabeza, agobiado, sintiendo el remordimiento de nuevo. Un año, un año había pasado desde la muerte de George y todo parecía aún muy absurdo.
Habían organizado aquel evento en honor a él, por su aniversario, era el 2002, dos años después del supuesto fin del mundo, pero la gente seguía ahí, sonriendo y viva. El mundo no se había acabado por más gente que se aterrorizara por ello. El mundo se acababa poco a poco, individualmente, al morir, y aunque el de Ringo no había acabado aún, ciertamente era un mundo en extinción, vacío y desértico.
Justo en ese momento, como para rematar, escuchó la voz de Paul. Levantó el rostro y buscó el del familiar bajista. Estaba hablando con Bill Preston, y aunque parecía contestar todas las preguntas y comentarios de éste, Paul tenía la mirada perdida. Algo que quizá sólo alguien que realmente lo conociera tomaría como dato curioso.
Ringo soltó un suspiro. El mundo de Paul también se había cuarteado bastante; él probablemente sabía cómo se estaba sintiendo. Antes de pensarlo realmente, Ringo ya había comenzado a caminar hacia Paul, llegó hasta él y le tocó el hombro.
-¿Paul?- cuando el bajista giró y se miraron el rostro, hubo un segundo en que no sólo Bill sino los otros alrededor parecieron estarlos mirando. Ringo no podía estar seguro, pero eso parecía.
-Ritchie.- murmuró Paul y sonrió un poco. Ringo dejó que su otra mano también posara sobre los hombros de Paul y los presionó un poco. Paul asintió, se disculpó con Bill y él y Ringo se alejaron un poco de la multitud.
-¿Cómo estás? ¿Bien?- preguntó Paul a Ringo, jugueteando con lo que se encontraba alrededor.
-Sí, eso creo. Nervioso. ¿Tú?- Paul asintió.
-Creo que estamos en el mismo barco.-Paul dejó sus juegos y giró para verlo. Ambos se quedaron mirando, frente a frente.
Ambos tenían miradas cansadas, el tiempo se colaba por las pupilas de los dos como una seña agobiante. Ringo hubiera hecho cualquier cosa por detener el tiempo, por impedir que Paul llegara a irse como John y George se habían ido. Sintió una pesadez en el pecho y le entraron ganas de abrazar a Paul. Lo hizo.
-Le extraño mucho, ¿sabes?-soltó Ringo enganchándose de Paul, sin poder contenerse. Paul se mordía el labio inferior y sus ojos tenían una expresión torturada.- a los dos, los echo mucho de menos.-Paul asintió, cerrando los puños en torno a la espalda de Ringo, para ayudarse a recuperar control.
-Yo también, yo también.- Miró hacia abajo, no quería ver el rostro de Ringo al separarse de él. –Parece que ahora somos tú y yo.-susurró, lentamente, sintiendo el peso de aquella expresión.
-Prométeme que te quedarás conmigo.- pidió Ringo. Paul abrió los ojos, no estaba acostumbrado a ver a Ringo suplicarle algo y mucho menos en aquellos últimos años. Asintió.
El tumulto de voces susurrantes que venían del escenario se volvió pronto un estruendo en las mentes de los artistas. El público, que siempre puede ser asombros y electrizante, siempre es también muy parecido a una horda enfurecida
Ringo apretó sus baquetas entre los dedos, intentando controlar sus nervios para tocar. Miró a Paul y le asintió, listo para salir a enfrentar al público. Eric le hizo un gesto de gusto, o eso creyó. Imágenes de tantos eventos similares con George y John golpeaban su memoria, nostálgica. Pero ahí no estaban ninguno de los dos para hacerle reír mientras meneaban las cabezas rompiendo corazones.
Paul se le quedó mirando, diciendo: “Lo sé.” Ringo golpeó la tarola de la batería, intentando concentrarse.
En su mente, palabras de John antes de los conciertos, miradas de ánimo de George y susurros risueños entre los cuatro, le hicieron mantener un aspecto positivo. La mirada expectante hacía que el público se volviera más peligroso. Ringo alzó los brazos y dejo que el ritmo de la música surgiera. En algún lugar de sí mismo, John y George le oirían, y Paul no se iría a ninguna parte.