“Perfeccionista… perfeccionista… ¡estúpidamente perfeccionista! Esa es tu peor manía Paul.”
Pareja: JOHN/PAUL
Disclaimer: John y Paul me poseen a mí y yo sólo he tenido a bien el transcribir sus bien entretenidas aventurillas, no quiero dinero por esto, lo he hecho sólo para que no se me olviden y para recordárselas a ellos cuando estén peléandose. (WHISP)
Apto para todo público.
Las hojas que se esparcen por el piso podrían ser suficiente razón para exaltar a cualquier ecologista. Unas arrugadas, hechas bola o simplemente arrojadas tal cual al suelo, pero todas ellas con letras en los renglones del principio, letras redondeadas, rectas, juntas y muy bien redactadas, que conforman palabras que riman, y mandan mensajes que le producen estremecimiento a cientos de miles de chicas en cada país que pisan.
Tus ojos se fijan en las manos de Paul. Sostiene el brazo de una guitarra como si se tratara del brazo de alguna chica frágil y hermosa. Están sentados en el piso, él apoyado cómicamente contra la pared, tú sentado como puedes contra el costado de la cama, con la guitarra sobre la pierna y un cigarrillo en los labios. Piensas que es “cómicamente” por la forma en la que el bajista se recarga en el muro; tiene las piernas extendidas y sobre una de ellas recarga grácilmente la guitarra, tiene los pies cruzados, y las pernas del pantalón están lisas y perfectas, como si las hubiera planchado sobre sus piernas. Aunque hace calor y están nada más tú y él, Paul no se desabrochó los botones de la camisa gris claro que usa esa mañana, tiene el cabello perfectamente des-peinado a modo que aún aquel caos parece ser justo lo que el chico ha planeado.
Lo único que le podría restar puntos a su perfección es el hecho de que no ha sonreído ni mínimamente desde hace más de media hora.
Está tenso, y lo notas porque lo conoces perfectamente. Está molesto consigo mismo y lo que es peor, no está divirtiéndose, está obsesionado con su trabajo a tal grado que le ha arrancado la diversión a su periodo de composición.
Paul suelta un bufido exasperado y arranca otra hoja del cuaderno. Sabes que el trabajo lo tiene presionado, entre cantar, grabar y actuar para la película –su primera película- se les ha ido el mundo. Richard Lester los había traído como locos y ahora venía y exigía que le ofrecieran otra canción para la película, y no cualquier canción, el hombre todavía tuvo la amena ocurrencia de solicitar algo: “enternecedor”.
Se suponía que tú y él tenían que trabajar en algo, pero el día anterior te habías dedicado a pasear con George y ayudarle con una chica que le había llamado la atención, Pattie… o quizá era Penny, o algo así, y cuando habías vuelto te topaste con un estresado y trabajador Paul que tenía prácticamente una canción perfecta… salvo una parte, una parte que aún no lograba sacar y que habías prometido ayudarle a encontrar en recompensa por plantarlo todo el día.
Los ojos de Paul se están poniendo raros, demasiado brillantes, sabes que es demasiado su ego como para reventar a llorar por cualquier cosa, pero él siempre se ha sentido libre de soltar sus emociones contigo y quizá la carga ha sido demasiada para él últimamente. Te sientes fatal, en parte es culpa tuya, debiste quedarte ahí, con él y ayudarle, ¡¿Qué clase de persona deja tumbada a su mejor amigo, al dueño de sus emociones más profundas y compañero de trabajo, de un trabajo que sí le gusta y sí ama?! Frunces el ceño, tomas la última hoja que tiró y la revisas, estás decidido, preparas la guitarra y comienzas a tararear y a pensar con la letra y la música preciosa que Paul ya ha prácticamente hecho.
Mientras lees en tu mente está él, su sonrisa, sus ojos, su cabello, todo él… y luego está su forma de ser, su sonrisa encantadora cuando está contento y cuando está tramando algo… todo él y sus maneras, los secretos que mantienes con él y las memorias que te ha regalado, sin pensar mucho de pronto sólo dices lo que te está pasando por la mente, mirándolo directamente a los ojos que se te han quedado viendo, diciéndole que aquello era para él…
—A love like ours could never die, as long as I have you near me...- Paul agranda los ojos, y ves cómo le brilla la luz en las pupilas que ya parecen más enternecidas que tensas, y continuas con su propia letra.- And I love him…- Te das cuenta de aquello, de lo que has dicho, pones la mano sobre la boca de la guitarra para acallarla y se quedan viendo entre ustedes.
—Es hermosa Paul. Simplemente hermosa y perfecta.-reconoces.
—Ahora lo es, lo que agregaste…. Era justo lo que necesitaba.-Está sonriendo, e instintivamente tú sonríes también, exaltado de felicidad.
—Paul, créeme, esto que has hecho es tan perfecto, que sólo tuve que seguirte para saberlo, es simplemente, adorable.- De pronto Paul deja la guitarra a un lado y te pasa los brazos por el cuello. Te quedas quieto.
--¿Qué haces?-preguntas.
—Abrazarte, ¿que no puedo?-sonríes, pues reconoces esa conversación.
—Claro que puedes. Pequeño perfeccionista.-