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Paul McCartney en Lima
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[FanFic] Beatles Slash [Slash warning! +18 only] actualizado
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Manu Mccarristanon
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MensajePublicado: Dom Ago 14, 2011 8:30 pm    Asunto: Responder citando

Nueva lectora! Increibles tus One y la Nove Ask me Why . Para serte honesta, nunca nunca he leido una de los Beatles Slash, es mi primera vez, y al leerla me gusto mucho (obviamente prefiero una nove de algun beatle y yo...ojala se hiciera realidad Mate de risa).
Escribes hermoso, creo que es algo que ya te habran dicho muchas veces, pero a mi me parecio increible!.
Cuidate y nos leemos luego.
PS: y Ask me Why!? vamos, porfa, siguuela Sad hahah okno xD
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Be-a-bee
Brian
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MensajePublicado: Lun Ago 15, 2011 3:30 pm    Asunto: Responder citando

Manu Mccarristanon escribió:
Nueva lectora! Increibles tus One y la Nove Ask me Why . Para serte honesta, nunca nunca he leido una de los Beatles Slash, es mi primera vez, y al leerla me gusto mucho (obviamente prefiero una nove de algun beatle y yo...ojala se hiciera realidad Mate de risa).
Escribes hermoso, creo que es algo que ya te habran dicho muchas veces, pero a mi me parecio increible!.
Cuidate y nos leemos luego.
PS: y Ask me Why!? vamos, porfa, siguuela Sad hahah okno xD


muchas gracias!! Smile me aledra que te guste, y que hayas leido toodooo lo publicado aquí Smile hahhaha
La verdad casi no hay slash beatle, pero es genial y me encanta. pronto publico Smile muchas gracias por leer.
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Be-a-bee
Brian
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MensajePublicado: Lun Ago 15, 2011 3:35 pm    Asunto: Responder citando

Capítulo 7.
Paul no supo qué de todo lo había llevado a perder piso, tambaleándose contra el borde acolchonado de la cama recién hecha. Había sido algo en ese beso, en la manera en que los dedos de John, alargados y fuertes atusaban su cabello, enredándose en mechones de oscuro cabello. O la fuerza cálida de su mano contra su nuca, dónde el contacto le había dado un escalofrío que le recorrió la espina.
Quizá había sido la sensación de la piel de John, de su calor y esencia inundándole el tacto, el olfato y la vista. Era la lengua de John, cálida y húmeda, saboreándole la boca, sus dientes presionando un poco contra su labio… su pecho que rozó el suyo… sus piernas enredándose con las suyas… O tal vez había sido la imagen de esos ojos cerrados, esa sonrisa enorme, ese rostro irradiando felicidad que Paul había soñado con verle.
Sus rodillas le fallaron, las sintió temblar, debilitarse frágiles como nunca nadie las había hecho estar.
Cayó sobre el colchón suavemente, tan entrelazado a John que éste también cayó con él.
—Sí sabes lo que haces Macca…- susurró John contra su oído, recargado levemente contra él, presionándolo contra el calor de la suave cama. Paul soltó una risita, increíblemente satisfecho de oír aquello.
—¿Tú crees? ¿No más suerte de principiante?-
John se apoyó sobre sus codos y lo miró fijamente, y sonrió.
—No lo sé; Tendría que hacer más pruebas ¿Sabes? Es importante que los resultados de una investigación sean lo más…-
Paul rodó los ojos y levantó la cabeza para besarlo de nuevo, soltando una risita cuando John gimió levemente.
—De verdad que sabes cómo hacerlo.-Celebró John. Paul levantó una ceja sonriente.
—Si el gran pragmático John Wiston Lennon lo dice, debo realmente hacerlo.- Se jactó el chico. John frunció el ceño.
—¿Qué?- Paul parecía preocupado.
—Suena terriblemente increíble en tus labios pero, por lo que más quieras Paulie… ahórrate el “Wiston”.- Suplicó el guitarrista pretendiendo una terrible tragedia. Paul aligeró el puchero que había comenzado a formársele en el rostro, aliviado de saber que John no tenía ninguna verdadera y válida objeción contra su persona.
—¿Qué evada el “Wiston”?-John asintió.
—¿Por lo que más quiera?-De nuevo, John asintió.
—Uhmm, pero ¿y si lo que más quiero en este momento es un Wiston?- Contestó Paul coquetamente, golpeándose la barbilla con un afilado dedo índice.
Los ojos de John cambiaron de nuevo, brillaban más y parecían, por la forma en que sus pupilas se habían hecho más chicas, gratamente sorprendido. El guitarrista contuvo una de sus enormes sonrisas y contestó pretendiendo abatimiento.
—Pero Paulie… Churchill es bastante feo…-Paul se rió.
—Pero parece ser el único inglés que es más famoso que tú.- Contestó Paul siguiéndole el juego.
—Auch!- soltó John dramáticamente.- Esa superficialidad… pero no te preocupes, yo seré mejor que ese Wiston, mejor que Elvis.- Se burló John.
—No te olvides de mí, Wiston.-John frunció el ceño, pero se acercó y le besó la frente.
—Nunca… y ya deja el Wiston, ¡Por lo que más quieras!-repitió John para probar suerte. Había estado seguro de que Paul se refería a él, y la sensación abrazadora de la duda lo había orillado a preguntar de nuevo. La idea de que Paul dijera que lo que más quería era a él era absolutamente-increíblemente-irremediablemente alucinante, pero el bajista había pasado rápido por el proceso de aceptación… ¿no era eso lo más difícil? John se mordió el labio y esperó por una respuesta mirando directamente al par de enormes y bovinos ojos de Paul.

Las palabras de John se le metieron por los poros más que por los oídos. La sensación cálida que surgía desde su estómago le recorrió a Paul el resto de su delgado cuerpo. Unos cuartos más al fondo George Harrison y Ringo Starr esperaban por ellos para ir a nadar a la piscina en el jardín del primer piso, unos cuartos más lejos –gracias al bendito sistema del hotel- Brian Epstein estaría haciendo… bueno, alguna de las cosas increíblemente burocráticas que él solía hacer, acompañado –Paul estaba esperanzado- por George Martin –que de seguro se estaría muriendo de aburrimiento- y Neil Aspinall - que de seguro jugaba solitario con su mazo de cartas-. Allá afuera cientos de fanáticas esperaban el momento de verles fuera del escenario, los reporteros se dispersaban aburridos por la calle, revisando sus cámaras y haciendo comentarios entre ellos, kilómetros después estaba la estación de trenes que visitarían la mañana siguiente para partir rumbo a otra ciudad sin nombre, muchos kilómetros después había miles de cosas más que parecían girar a su alrededor, alrededor de las cuatro personas que habían dado un enorme impacto en el mundo, había millones de ojos, y algunos pocos cuantos demasiado importantes… algunos cuantos demasiado atentos, algunos demasiado jóvenes –recién nacidos sería una buena frase- y con nombre de alguna madre muerta algunos muchos años atrás… pero nada de eso importaba en ese momento, se convenció Paul.
Nada, salvo la certeza de que estaba justo en el sitio donde debía estar y con la persona adecuada con la que debía estar.
Después de tantas veces errando el camino con personas equivocadas, Paul por fin estaba con la persona adecuada. Esa idea le dio el impulso que le faltaba para demostrarle a John que aquello era real.
Lentamente, Paul removió un mechón rebelde de cabello castaño y sin poder contenerse, le acarició la mejilla a John.
—Lo que más quiero vendrías a ser tú. Te amo John.- Musitó. No había duda en su voz, no había burla ni ironía, era un susurro de realidad. Al oírlo John sonrió más, con el rosto incandescentemente feliz. El guitarrista dejó caer su cabeza contra el cuello y hombro de Paul y depositó allí un nuevo beso.
—Aunque creo que eso tú ya lo sabes, ¿no?- preguntó Paul haciendo un énfasis con su tono de voz que le hacía recordar a John la conversación sobre las fotos escondidas en su chamarra. Aquello parecía tan en el pasado que John no podía creer que aquella parte agoniosa de su declaración había sido sólo un par de días antes.
John rió al recordarlo, y asintió contra la piel del bajista.
—Aún así… quería decírtelo.-musitó Paul con la voz conmovida de pronto.-porque es una de esas cosas que te llenan el cuerpo hasta que se vuelven tan grandes que hay que dejarlas salir de algún modo.-
—¡Dios! Eres un embustero.-acusó John sonriendo aún sin separarse para mirarle el rostro.
—¿A qué te refieres ahora?-cuestionó el bajista intrigado.
John se encogió de hombros.
—Nadie puede ser tan endemoniadamente adorable.-murmuró John contra la pálida piel del cuello de Paul. Al oír aquello el bajista estalló en una carcajada que le hizo sacudir todo el cuerpo. Los espasmos de su cuerpo hicieron a John reír también.
—Tortolos, los estábamos esperando hace media hora…-soltó de pronto una voz diferente desde el otro extremo de la habitación. Era George.
El guitarrista estaba parado con las manos en la cadera, enfundada en un traje de baño corto color azul marino, llevaba una toalla blanca con el logo del hotel al hombro, y sandalias en los pies. Salvó la pose, nada en su rostro serio era realmente malestar, y en el afable ceño, -que pasaba tanto tiempo fruncido que a veces tomaba tiempo ubicar que no era su estado normal- hizo que Paul relajara la tensión que le dio de golpe, como un fuerte calambre, en la nuca y la espina dorsal.
—Déjalos Geo, que son adorables…-musitó Ringo con una sonrisa aterradoramente dulce en la boca.
El baterista estaba caminando desde la entrada hasta la espalda de George, donde depositó un casto beso aprovechando la desnuda piel.
John abrió los ojos sorprendido, pero sonrió y miró directamente a Harrison que le devolvió la sonrisa con un guiño.
Con ello, tres Beatles estaban absolutamente contentos mirándose entre ellos con mensajes de ánimo y cordialidad entre ellos, tres salvo Paul que se había quedado sorprendido.
¿En qué momento George había…?
¿Por qué John parecía tan tranquilo?
¿Por qué Ringo había dicho aquello…?
¿Por qué Ringo había puesto sus labios…? ¡Oh!
John puso en palabras todo lo que Paul acababa de ajustar en cabos en un segundo.
—Maldito, pudiste habérmelo dicho.-acusó John sonriéndole a George.
—No preguntaste nada. –contestó George encogiéndose de hombros. Tenía una de sus pícaras sonrisas en el rostro.
—Sí, vale, pero unas palabras de tu parte sobre ello hubiera sido un gran ánimo ¿no crees?- se quejó sonriendo.
— ¡Pero si fuiste tú quién no quería decírmelo!- replicó George.
—Me alegro por ustedes.-canturreó alegre Ringo, cortando a los guitarristas.-Ya era tiempo.-luego giró a George levemente y estiró una mano con la palma hacia arriba, y acusó.
—Te dije que este par iba a terminar juntos, págame. –Harrison rodó los ojos.
—He dejado mi dinero en el cuarto Ringsy…-
— ¿Lo apostaste? ¿Están de broma?-soltó John irguiéndose lo mejor que pudo sobre el colchón.
—No.-Respondió Ringo contento.
— Le debo quince libras…-Contestó George ceñudo. John frunció la cara con decepción.
— ¡¿Sólo quince libras?! ¿Eso es todo lo que esta cuestión amerita?-exigió saber. Mientras preguntaba aquello había subido los brazos hacia el techo y luego de extenderlos y abrir las palmas miró hacia el techo como suplicando de forma dramática.
—Es una apuesta vieja, la hicimos cuando estábamos en Hamburgo, en ese momento quince libras eran más que una grandiosa cantidad…-explicó George, intentando cerrar la mano de Ringo que seguía estirada frente a él.
— ¿Hamburgo?-murmuró Paul estupefacto sin poder decir algo más. George asintió.
—Lo que me sorprende es que se acuerde…- susurró éste sonriendo.
—¡Ja! Eso ha sido feo.-
Ringo cerró su mano de golpe y se cruzó de brazos.
—¡Oh! Lo siento Rinny.- el guitarrista se acercó y le plantó un beso en la punta de la nariz. —No te enojes conmigo, ¿sí?- Ringo se rindió, sonriente.
—¿Cómo iba a olvidarme, además, si los miraba todos los días?-
Paul negó con la cabeza, intentando aclarar los espacios en blanco que le tapizaban la cabeza.
—A ver… podría, alguien explicarse.-musitó Paul con cara perpleja.

Tomó cinco minutos decir todo lo que se tenía que decir al respecto. Sobre como George los había encontrado en la mañana y la forma en la que John lo había mirado le había dicho todo lo que necesitaba saber, sobre como para él no había ningún problema al respecto, ni tampoco para Ringo… sobre ello, cuando la conversación giró hacia aquel par…
—¿Desde cuándo…?-Paul los señaló a los dos.
Ringo y George intercambiaron una mirada un segundo. Mientras explicaban todo habían salido de la habitación y ahora flotaban con calma en la alberca del hotel.
—No lo sé, pero lo que puedo decirte es que cuando cambiamos a Pete tenía mucha urgencia porque Ringo fuera su suplente.-
—Uhmm.- de los delgados labios de John se escapó un quejido. El castaño tenía el ceño fruncido y la boca torcida. Sus ojos se concentraron en George y luego en Ringo, y negaba levemente.
— ¿Qué pasa?-
El guitarrista soltó un triste suspiro.
—Lo lamento.-musitó. Los otros tres lo miraron extrañados.
— ¿Por qué?-
John bajó la cabeza, hasta que su quijada rozaba la superficie del agua.
—No lo he notado.-susurró, tan bajo que sin querer Ringo ladeó la cabeza hacia él.
—Lamento no haberles puesto la atención que merecían…-continuó.
Ringo soltó un siseo raro, entre dientes y luego se dejó ir contra él, nadando hasta él casi hundiéndolo. Le jaló el mojado cabello, le jaló una mejilla, luego la otra, lo hacía como analizándolo, como si quisiera quitarle una máscara. Cuando la piel de la cara de John estaba toda pellizcada Paul intervino.
—Richard ¡Ya déjalo! ¿qué haces?- preguntó mirándolo fijamente.
—Sal de él Paul… ¡Ahora mismo! Devuélveme a John.-
Recuperado de la sorpresa, John lo sumergió levemente.
—¿¡Quieres dejarme en paz!? ¡Estás demente!- el guitarrista se pasó las manos por las mejillas frotándose.
—Ese es el John que yo conozco.-se burló Ringo nadando de espaldas a su sitio junto a George.
Pasaron la tarde en la alberca, tirando flojera y divirtiéndose, hasta que Neil los encontró cuando los buscaba de forma histérica por las habitaciones de hotel. El hombre tenía una vena saltada y sudaba, los ojos se desenfocaron y luego pareció respirar con alivio.
—A ustedes les gusta que Brian entre en crisis.-respondió a la pregunta que los cuatro músicos tenían en la cara.
—Es lo único que le quita lo aburrido…- Correspondió John.
— ¿Cómo piensan pagar el dinero que ha perdido en ésta tarde?
— ¿Unas fotos adorables?-
— Eso no es una mala idea.-
Tony no pareció estar en desacuerdo y en unos minutos tenían hasta una aparente línea temática. Fotos de los Beatles en traje de baño, vale, eso no parecía mala idea, si se pusieran en una exclusiva, en alguna revista, sacarían una buena tajada de ello.
Tony fue tomando algunas fotos simples, nada complicado, nada que pareciera “planeado” el morbo de haber tomado fotos de los Beatles con poca ropa, cuando estos solo descansaban, haberlas tomado sin su consentimiento, eso elevaría la sensación de conocimiento que las chicas tenían de ellos, amarían esas fotos; comprarían esas fotos.
—No me gusta la mirada que Brian te ha echado.- murmuró Paul secándose el pelo con una toalla, dándole la espalda a Tony, que del otro lado de la alberca pretendía querer pasar desapercibido. John le dirigió una sombría mirada a Brian, metiendo al mismo tiempo sus pies en un par de sandalias.
El manager había llegado a la zona de la piscina, para controlar la nueva “sesión de fotos” y había evitado regañarlos, a pesar de que parecía realmente molesto. John había sentido una incómoda atmosfera rodearle en el momento en que el hombre dejó caer la boca sin liberar nada por ella, mirándolo de una forma peculiarmente rara casi sin pestañar. “Tú tienes la culpa” le dijo la vocecita de la consciencia perturbadora, aquella que lo perseguía de vez en cuando y a la que detestaba escuchar, “No lo creo” se convenció sumergiéndose para evitar mirar a Brian.
— ¿A qué te refieres?-
— A que te ha hecho sabe cuántas cosas con la vista al llegar.-Paul intentó sonreír, lo encontraba extraño. Antes era gracioso, quizá por el hecho de que era obvio que a Brian le gustaba John pero que éste no podía realmente gustarle el manager, incluso solían bromear al respecto, pero ahora estaba el hecho de que John ya no podía parecer tan indiferente… y estaba España. Paul hizo nota mental de preguntarle después sobre aquello.
— Creo que le has fundido el cerebro.- El bajista se rió un poco, dándole a entender a John que estaba bien pero, se le borró la sonrisa cuando el hombre que había visto la noche anterior con John llegó a la piscina.
“Do.” Llegó a la alberca y se dirigió hacia Epstein a quién dio una palmada en la espalda. La forma en la que Brian lo miró hizo quedar en claro que eran, en términos sexuales, “del mismo grupo”. El hombre intercambio unas palabras con él, y en todo ese tiempo no le retiró la mano de la espalda.
Quizá Brian sea su pareja. Se dijo Paul, pero no lo parecía, y menos lo pareció cuando John, que buscaba una toalla seca con la cual secarse, levantó la vista y se topó con él. El guitarrista sonrió y levantó una mano para saludarlo, casi como un tic, el hombre quitó la mano de la espalda de Brian, que pareció impresionado - en una mala forma- y luego caminó directamente hacia él.
—Hola John.-
—Do.-saludó el aludido con un asentimiento.
—Do, que nombre tan musical.-murmuró Ringo despreocupadamente.
—Donald, en realidad.-corrigió estirando una mano para presentarse.-Ringo Starr, ¿no?-Ringo asintió. —Un gusto en conocerlos al fin.-
“Al fin” ¿y cómo podría ser aquello? Paul entrecerró los ojos.
—Soy Paul McCartney.-
—Lo sé.- No hubo un mucho gusto, ni nada por el estilo, y le sostuvo los ojos con demasiada confianza, como si supiera todo de él.
De pronto, Paul se sentía molesto, y no sabía por qué. Frunció el ceño y cambió de pierna incómodo.
Donald estiró una mano hacia John y lo cubrió con una toalla. Lo que hizo, dejó a los cuatro Beatles sorprendidos, al notarlo, el psicólogo dio un paso atrás y se disculpó.
—Lo siento. Iré a hablar con Brian, un placer.- dio media vuelta y se dirigió hacia el grupo de hombres que se reunía del otro lado.
—¿Qué ha sido eso?-
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Manu Mccarristanon
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MensajePublicado: Mar Ago 16, 2011 4:08 pm    Asunto: Responder citando

Be-a-bee escribió:
Capítulo 7.
Después de tantas veces errando el camino con personas equivocadas, Paul por fin estaba con la persona adecuada. Esa idea le dio el impulso que le faltaba para demostrarle a John que aquello era real.
Lentamente, Paul removió un mechón rebelde de cabello castaño y sin poder contenerse, le acarició la mejilla a John.
—Lo que más quiero vendrías a ser tú. Te amo John.- Musitó. No había duda en su voz, no había burla ni ironía, era un susurro de realidad. Al oírlo John sonrió más, con el rosto incandescentemente feliz. El guitarrista dejó caer su cabeza contra el cuello y hombro de Paul y depositó allí un nuevo beso.
—Aunque creo que eso tú ya lo sabes, ¿no?- preguntó Paul haciendo un énfasis con su tono de voz que le hacía recordar a John la conversación sobre las fotos escondidas en su chamarra. Aquello parecía tan en el pasado que John no podía creer que aquella parte agoniosa de su declaración había sido sólo un par de días antes.
John rió al recordarlo, y asintió contra la piel del bajista.
—Aún así… quería decírtelo.-musitó Paul con la voz conmovida de pronto.-porque es una de esas cosas que te llenan el cuerpo hasta que se vuelven tan grandes que hay que dejarlas salir de algún modo.-
—¡Dios! Eres un embustero.-acusó John sonriendo aún sin separarse para mirarle el rostro.
—¿A qué te refieres ahora?-cuestionó el bajista intrigado.
John se encogió de hombros.
—Nadie puede ser tan endemoniadamente adorable.-murmuró John contra la pálida piel del cuello de Paul. Al oír aquello el bajista estalló en una carcajada que le hizo sacudir todo el cuerpo. Los espasmos de su cuerpo hicieron a John reír también.




Que rayos es eso????!!! Es Hermoso! Eres una Maldita Poeta! Simplemete eso fue fantastico.

No creo que se pueda mejorar ese pedazo. Porfavor siguela!!! Esta cada vez mejor!
Y lo sigo diciendo... Eres una gran escritora!
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Be-a-bee
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MensajePublicado: Mie Ago 24, 2011 7:42 pm    Asunto: Responder citando

Manu, muchas gracias, de verdad y lo siento, pero no puedo escribir más. No por ahora al menos. Personales turbulencias me impiden continuar con esto y creo que no puedo dar patas de ahogado lo suficientemente fuertes si sigo dispersa, perdón.
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Manu Mccarristanon
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MensajePublicado: Sab Sep 10, 2011 10:57 am    Asunto: Responder citando

Be-a-bee escribió:
Manu, muchas gracias, de verdad y lo siento, pero no puedo escribir más. No por ahora al menos. Personales turbulencias me impiden continuar con esto y creo que no puedo dar patas de ahogado lo suficientemente fuertes si sigo dispersa, perdón.


Vale, no te preocupes Smile Al fin, tu eres la que decide todo.
Espero que te vaya bien y que no te pase nada malo.
Tomate tu tiempo, relajate y soluciona tus problemas, estoy segura que aqui todos segiran esperando a que sigas escribiendo Contento

Cuidate All you need is love y nos leemos luego Guiño
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Be-a-bee
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MensajePublicado: Mar Ene 03, 2012 9:43 pm    Asunto: The Difference Between you and "you"" Responder citando

¡¡Felíz Año Nuevo!!
Aquí estamos de nuevo!!! wow, qué extraño resulta.
En fin, tengo que ponerme al teclado y acomodar todo esto ¿no? Mate de risa
Bueno, empezaré por un One shoot en inglés, es que si no es en inglés no tiene sentido Mate de risa espero les guste, me costó mucho escribirlo completamente en inglés.

"The difference between you and 'you'"
John x Paul
Clasificación: Todo público

John was sat on the couch, dealing with his tie, rolling the fabric as gruff as his manners could. It was tangle, just as he felt himself in that moment. He pulled and struggle with the black tie once again but the knot was stuck and he was really pissed off and desperate to handle it and fix it. He snorted furious and let his head rest in his palms, with the elbows against his legs.
Paul, George and Ringo were laughing at something; joking and smoking while getting dressed, prepared for the gig they were having a few minutes later. ‹‹They are a world apart. ›› He thought. They were always laughing, heartily, and he was all the time carrying some idiot stuff, dealing with a stupid knot of darkness he would be able to feel every time everywhere. And the worst part, the worst part coming all the time was realize that he had the reason of all that in his hands, that he was in knowledge of the very real reason.
He raised his head to watch Paul, he was all perfectly dressed up, with his black suit and his tousled hairstyle, so fucking gorgeous that John felt as he had missed a heartbeat. He was imitating some person, with his hands in the belt and his fag in the mouth. He had a loon smile. George laughed at his performance and Ringo pointed with a burst of laugher:
-It must be John- The three of them laughed and turned to see him, but they stopped when they crash with John's sardonic smile.
-You 'key Johnny?-Asked George as he noticed John's sad and annoyed ayes.
-Never better.- He spat. George frowned and shrugged, irritated. He poked Ringo's shoulder and told him to go with him to talk to Brian. John sighed, disappointed of himself, worry about how he had treated George as if it was his fault. He let his head fall behind until it touched the wall.
-Ejem. Are you really okey?- asked Paul in a sweet sotto voice. John sighed, and opened his eyes to straight up and faced him. Paul was looking at him, with that sexy worried face; the eyes little closed, squinting lightly, with the eyelashes making long shadows against the soft pale skin of his cheeks. His hair was messily perfect and his lips, wet and pink were partly open. He was so bloody fuckable perfect, so, as always had been, and John felt as if he was shaking.
-Ye-yeah.-he mumbled, chocking with his spit.–Don't dare to worry Macca.- He tried to fake a smile.-'M just tired, lad.- Paul didn't seemed to be sure about it, and in his big doe eyes John could see something similar to sadness.
‹‹He might thing I don't trust him››. Thought John alarmed. He opened his mouth to say something else, but he couldn't; the words just get lost in his throat. Paul nodded, finally, and after a second he smiled again.
-Aye lad just lets kick some arse in the concert and you will rest, 'key? Let me help you with that.- John tried to avoid Paul, but the backrest of the couch didn't let him moved. Paul approached and handled to keep his face close to John's one as he fix the tie. John kept himself stiff, tense, holding the breath until Paul finally finished.
-Okey, there is it!-he said in a happy tone.-Lets go John, c'on. –John saw him turned and walked through, leading him to the concert's stage, but he didn't moved, he waited until Paul's body and shadow wasn't able to been watch, and then he sighed in relief, punching his head with his fist.
He let the breath get inside, fixing all his worries.
-I'm sorry Paul… but I can't tell you.- he mumbled. He stood up and started walking after his friends.
He knew the reason of all that, he knew why he was feeling that way and what would be the only thing that would help him. He smiled as he walked for the tunnel of the stadium, with all the other people patting his back and the fans screaming crazily in their sits.
He wave and joked with the public, then he took the microphone and scream with it:
-I love you! - He knew it was all because of Paul, and he felt free as nobody else could see that those "you" were not for 'them', those "you" were for him.

Manu Mccarristanon escribió:
Be-a-bee escribió:
Manu, muchas gracias, de verdad y lo siento, pero no puedo escribir más. No por ahora al menos. Personales turbulencias me impiden continuar con esto y creo que no puedo dar patas de ahogado lo suficientemente fuertes si sigo dispersa, perdón.


Vale, no te preocupes Smile Al fin, tu eres la que decide todo.
Espero que te vaya bien y que no te pase nada malo.
Tomate tu tiempo, relajate y soluciona tus problemas, estoy segura que aqui todos segiran esperando a que sigas escribiendo Contento

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Awww que linda, de verdad! gracias.

I won't let you down.
Pareja: JohnxPaul
Clasificación: Para todo público.

Paul buscó el teléfono irritado por aquella insistencia. Había estaba sentado en sus estudio intentando distraerse, acción que aparentemente no podía realizar, y el estúpido aparato no había dejado de sonar. Había pensado en desconectarlo, pues no estaba de humor para hablar con nadie, pero justo cuando estaba decidido a que el siguiente <<ring>> merecería un rápido desenchufe, el teléfono volvió a sonar y aquella vez supo que tenía que contestar.
En algún lugar del desordenado estudio, el teléfono parecía reventarse. Molesto se acercó a las persianas que cubrían la enorme ventana y las abrió. Afuera llovía, no una gran novedad, la luz clara y encandilante de un cielo no tormentoso sino blanco-grisáceo, le pegó en los ojos e iluminó levemente la habitación.
El teléfono timbró de nuevo, aparentemente no interesado en callarse hasta que él contestara. Paul lo vio finalmente, estaba sobre un escritorio, tapado por una carpeta de color azul que le habían dado en alguna junta y que aún no había abierto. "Luego" le dijo una vocecita mientras caminaba hacia el teléfono y tomaba el auricular.
-Paul McCartney.-contestó.
-Paul, es George.-dijo la grave voz del productor musical. Paul asintió, completando aquello posteriormente con un leve "sí". El impulso de colgar casi logró que separara el aparato cinco centímetros de sí.-Los chicos se preguntaban si vendrás o no al ensayo, han estado esperando… <<Yo>>… desde la mañana y están un poco <<yo>>… desesperados. <<John>>- George Martin calló esperando la respuesta de Paul, la voz que se había entrometido, metiéndose en la bocina con aquel sonido agudo e infantil siguió hablando a John y, aparentemente, a George y a Ringo también. Soltó un suspiro, el dolor de cabeza se agudizó de pronto. No podía haber peor voz que la que pertenecía a aquella persona.
-¿Paul?- En el fondo escuchó un bufido, era John. <<A>>
-Diles que ya voy para allá.-

El tráfico a los estudios Abbey Road realmente nunca había podido ser un pretexto para llegar tarde, y durante años aquello parecía haber sido estupendo, salvo en esta ocasión en que Paul no quería avistar la fachada blanca de aquel sitio. Así que dejó que las ruedas de su auto giraran lentamente, casi como si tuviera que suplicarles que lo hicieran e intentó encontrar la fuerza para dejar que el carro siguiera en marcha hasta el edificio.
No tenía ganas de nada, de bajarse del auto –lo cual estaba haciendo precisamente- de ponerse su abrigo, de caminar hacia la puerta, saludar al guardia o entrar…
-Buenos días señor McCartney.-saludó el guardia de seguridad, tocándose la gorra. Paul asintió levemente y siguió su camino hacia la puerta.
No tenía ganas de entrar, de ver las caras de aburrimiento de John, George y Ringo, no quería escuchar las quejas de John, los bufidos de George, la duda de Ringo. Miraba el suelo.
En la verja había una chica que gritó algo ininteligible, pero que, afortunadamente, permaneció en su sitio debido a un par de miradas severas que la atraparon de inmediato. "Dios salve a los guardias de seguridad".
Paul apenas y había podido darle un vistazo, pero aún con ello la imagen se le había metido a los ojos. No era por la chica, era el concepto. Tiempo atrás, siempre, de entre todo el grupo, había una chica que parecía ya formar parte de la verja de entrada. Era tan baja de estatura y tan poco atractiva que no sobresaldría de entre ninguna de las otras, sin embargo, lo hacía. Su mirada fiera y fija que perentoriamente estaba en aquel rostro rodeado de espeso cabello, y una determinación exagerada, la habían vuelto una especie de broma rutinaria que Paul y los chicos habían compartido con la gente del servicio durante tanto tiempo.
"-El frente está libre Mr. McCartney, solo está la verja y la nueva estatua del estudio.-" recordó Paul. Había sido tan absurdo, un ser más, un fan más, una obsesiva chica que llamaba a John todos los días, que iba a su casa y llegaba a los estudios antes que él o cualquiera de ellos, y que no desaparecía de ahí hasta que los cuatro salían riendo y bromeando o exhaustos y fumando, cada día. Y ahora… Paul suspiró… ahora es la señora.
Dentro del cuarto de grabación había lo mismo que había habido siempre que era hora de un ensayo Beatle: cuatro personas, instrumentos, ceniceros, cigarros, latas de refresco y hojas. Pero había una variante, Paul se detuvo en la entrada, sosteniendo la puerta de vidrio con la mano izquierda, y el saco con la derecha, la cuarta cara no era suya.
George estaba sentado en un rincón, tocando acordes de guitarra mientras perdía la vista en el techo. Su rostro no parecía molesto, no parecía feliz, era dueño de una seriedad extraña que lo apoderaba cada vez más. Ringo estaba sentado en su batería, tenía las baquetas entre los dedos y con la otra mano sostenía un cigarro. En su rostro, al verle hubo una especie de sonrisa que no se completaba. John, mientras tanto, estaba sentado en el piso, tenía una hoja de papel frente a él, y la guitarra acostada sobre sus piernas dobladas. Había elevado la vista un poco, pero la había regresado al pedazo de rayado papel. A sus espaldas, con la quijada sobre su cabeza, hincada, estaba Yoko Ono… Yoko Ono Lennon, debería decirle ya. Los ojos oscuros y pequeños eran los únicos que lo miraban directamente. Tenía una cara relajada, los labios cerrados con una leve sonrisa que podría no serlo, y aquel par de ojos que no lo dejaron desde que entró a la habitación.
Paul giró el rostro y evitó mirarla, caminó hacia su bajo y lo levantó para pasarse el tali sobre los hombros.
-Bueno… -
-Ya que el niño se ha presentado, creo que podemos grabar la pista.-interrumpió John. Ringo dejó el cigarrillo y se puso una baqueta en cada mano. –George, estamos listos para grabar.- desde la cabina, George Martin levantó un pulgar. Harrison simplemente dejó de rasgar su guitarra y esperó.
-¿Qué vamos a grabar?-preguntó Paul. Ringo abrió la boca, pero miró a John, éste se puso de pie y acomodó una silla cerca de un micrófono. Paul respiró profundamente intentando no ofenderse tan rápido por la aparente ley del hielo o el hecho de estar siendo ignorado.
-Fueron ustedes los que no podían grabar sin mí aquí… así que sería bueno que me dijeran qué estamos grabando.- dijo, queriendo usar el tono diplomático, sin conseguirlo finalmente.
-La nueva canción obviamente.-respondió John pasándole el pedazo de papel que había estado viendo y corrigiendo. Paul lo tomó entre los dedos y leyó. "Don't let me down." Era el título sugerido. Versos abajo la frase se repetía una y otra vez, mientras la letra le entraba a Paul como si fuera una aguja. El bajista clavó la vista en John. –No es tan difícil de aprender McCartney, no seas nena.- escupió.
Paul entrecerró los ojos, y bufó. Tomó la hoja la puso en un atril y aferró el brazo de su bajo y lo conectó a un amplificador. John soltó un siseo.
-"¡Don´t let me down! ¡Don´t let me down!..."-

-No estuvo mal chicos, creo que es una canción interesante…- Decía George Martin mientras el resto revisaba el equipo, fumaba y guardaba sus cosas.-¿Ya se van?-preguntó sorprendido, tan solo habían hecho la maqueta de Don't let me down, y no había realmente tomado tanto tiempo.
-Debo volver a casa temprano.-Comentó George como si nada y siguió con lo suyo sin hacer más.
-Yo no, pero ya es hora de salir de esta habitación, me sofoco.-agregó Ringo.
-Pero tienen trabajo que hacer aquí…-
-La verdad es que si Macca hubiera llegado temprano, esto no sería tan problemático.-escupió John con un tono ácido.-Y entiendo tu posición George, pero tenemos vidas, y no podemos depender de cambios de horario a último minuto cuando no es culpa nuestra.-el guitarrista se giró a mirar a Paul.-tú sabes que "nosotros" llegamos a tiempo.- El par de ojos se miraron por largo tiempo. Ambos con la intención de no desviar la mirada al otro.
Los ojos de John siempre habían sido excesivamente expresivos, eran como bocinas exteriorizando pensamientos, y en ese momento Paul veía venir una lluvia de ira, enojo, odio… no tenía fuerza para abalanzarse contra todo eso y derrotarlo. Esquivarlo no era una opción, él mismo estaba obstinadamente atrapando todo aquello. Lo golpeaba con tanta fuerza que parecía que lo había derrumbado. Bajó la vista y John dio media vuelta.
Los ojos del bajista se humedecieron. Apretó los puños, encajando el borde de sus uñas contra la piel de su palma. No debían verlo, así que dio media vuelta y salió de ahí.

El techo de Abbey Road probablemente tendría mucho que contar de poder hablar. Había sido testigo de actos de locura, de conversaciones, de momentos intensos, de recuerdos atesorados… de días de llanto. Paul dejó que sus pies colgaran por el borde de la azotea, estaba sentado, con las manos sobre las piernas, intentando, a través de morderse el labio, no dejar escapar una lágrima más. El viento le daba en el rostro, y el blancor del cielo seguía queriendo cegarlo. "Respira hondo" se dijo. De pronto sintió sentarse a su lado a alguien. Las largas piernas colgaron junto a las suyas y las manos se tomaron del borde. Esas manos desgastadas por la guitarra eran mil veces mejores, en tantas ocasiones, que las de Jane, o cualquier chica. Tragó.
-Que mal que te lo tomes tan a pecho, pero siempre exiges que estemos aquí a la hora, peinados, y listos para actuar y tú nos dejas colgados por horas.- En la voz de John había ese deje de querer evitar discutir.
-Lo sé.-
-Entonces no te pongas así, además no es para tanto…-
-No es sólo eso… y lo sabes.- el bajista giró el rostro húmedo y rojo de llanto hacia John.
-¿Sé qué, Macca?- Paul entrecerró lo ojos, ¿era capaz de negarlo todo?
-Sabes qué pasa… conmigo.-afirmó. John frunció el ceño, y apretó la boca.
-No.-
-¿Qué hace ella aquí? ¿Qué quieres con esa canción?...-comenzó - <<Ella>> ¿qué pasa contigo que ya no puedes ni mirar sin odio? ¿Lo has notado? ¿Has notado como es que ya no <<Es>> puedes ni hablar con nadie? ¿Qué ella es como una laca pegada a ti? <<en>> ¿Has notado que me cambiaste por ella?- John cerró la boca. -¡¿Acaso me quieres?!- El guitarrista lo miró con la boca abierta, pero no dijo nada. Paul bufó, y se puso de pie, listo para salir de ahí. John le detuvo del brazo.
-No me he ido.-murmuró.
-No, pero así es mucho peor… -John le apretó el brazo.-Hay personas que se van mientras siguen ahí, y esas están más lejos.-Paul jaló de su brazo y se liberó.-No te preocupes… -tomó aire.-"I won't let you down."- Siguió su camino hacia la puerta y desapareció por el pasillo de las escaleras.
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MensajePublicado: Jue Ene 05, 2012 3:36 pm    Asunto: Responder citando

naaaaa naaaaa esto es buenisiimo, amo estos one shot, me encantan! me ponen mal pero me encantan!
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MensajePublicado: Vie Ene 06, 2012 12:40 am    Asunto: Responder citando

Maria Eleanor escribió:
naaaaa naaaaa esto es buenisiimo, amo estos one shot, me encantan! me ponen mal pero me encantan!


¿por qué te ponen mal? D:
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MensajePublicado: Vie Ene 06, 2012 7:35 pm    Asunto: Responder citando

Jajaja será por lo que dijo en el one shoot que hice xD
MASOQUISMO... Mate de risa

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Maria Eleanor
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MensajePublicado: Sab Ene 07, 2012 4:36 pm    Asunto: Responder citando

jaja si, masoquismo!
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PaulinaMcCartney!
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MensajePublicado: Sab Ene 07, 2012 4:41 pm    Asunto: Responder citando

Maria Eleanor escribió:
jaja si, masoquismo!

Wiiii! Contento estaaaaas?
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Manu Mccarristanon
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MensajePublicado: Mar Ene 10, 2012 2:43 pm    Asunto: Responder citando

Dios! Mujer! Tuve que aguantar las lagrimas de la ultima oneshot. I'm Crying
Es hermoso! Escribes muy bien, tan bien que son esa clase de lecturas que no quieres leer más porque sabes que el final sera triste, pero que tus ojos siguen ahí, adheridos a la pantalla Dormido
Esperé casi medio año por leer otro mas, y la espera valió la pena.
Dato curioso sobre la primera : "Paul no sabia atarse la corbata. Antes utilizaba corbatas de ganchos o de un leve caucho o hilo, mas tarde Linda le ayudo, y posteriormente le enseño a hacerlo el mismo."
Aqui esperamos a que sigas.
PS: Te pido que por ahi te des una visita por mi blog, he subido Slashs! :B ( http://thebeatlescolombia.blogspot.com/ )
Dame tu opinión, si quedan feas pues me lo dices, que mejor critico que tu? xD
Gracias!
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MensajePublicado: Mar Ene 10, 2012 10:41 pm    Asunto: Responder citando

Manu Mccarristanon escribió:
Dios! Mujer! Tuve que aguantar las lagrimas de la ultima oneshot. I'm Crying
Es hermoso! Escribes muy bien, tan bien que son esa clase de lecturas que no quieres leer más porque sabes que el final sera triste, pero que tus ojos siguen ahí, adheridos a la pantalla Dormido
Esperé casi medio año por leer otro mas, y la espera valió la pena.
Dato curioso sobre la primera : "Paul no sabia atarse la corbata. Antes utilizaba corbatas de ganchos o de un leve caucho o hilo, mas tarde Linda le ayudo, y posteriormente le enseño a hacerlo el mismo."
Aqui esperamos a que sigas.
PS: Te pido que por ahi te des una visita por mi blog, he subido Slashs! :B ( http://thebeatlescolombia.blogspot.com/ )
Dame tu opinión, si quedan feas pues me lo dices, que mejor critico que tu? xD
Gracias!


Awww muchas muchas gracias, prometo que publicaré más ´pronto, y a mi me está gustando tu blog bastante. Sólo que no sé cómo comentar Mate de risa lol. De verdad gracias, y que estés escribiendo slash me agrada Mate de risa hohohoho
es divertido Mate de risa y adorable de ver Mate de risa
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MensajePublicado: Mar Ene 10, 2012 10:47 pm    Asunto: Responder citando

Maria Eleanor escribió:
jaja si, masoquismo!


Y de qué tipo? Mate de risa digo, hay del bueno y del malo Mate de risa




Otro en inglés. Pero está chiquito Mate de risa
-I love you more. Paul and John-

Paul gave a tired glance to everything around him. It would be nice, as order and distributed as it was, if there were not only white around. He squinted, trying to protect his eyes of the bright luminescence of all that white.
From the kitchen he heard a voice that called him.
—-So, how's the flight? –- John was moving quickly up and down in the kitchen, pouring, cleaning and moving the kitchen stuff. Paul could only see his back and feel, again after all those years, that uncontrollable wish of give him a tight hug.
-Good. - Was the flat answer. The sound had came a little light, broken, so he gasped and tried to get distracted with something else in that white place.
-'N how's Linda? – Paul tilted his head a little and pursed his mouth.
-Fine. How 'bout Yoko?-
-Excellent.-
-Uh. Good then. - But it wasn't good, inside he had been feeling that something was being broken utterly. The last few days Paul had got lost into unfathomable thoughts of broken John's faces around him, and terrible words of goodbye. That, adding to the sensation of frustration he had been carrying since he noticed something wasn't going well between they both, made him got mad last days, that was the reason of he and his approaching to John's new life.
The extreme sensation of not knowing anything about that new place, anything about those white walls, and what had happened in there made him frown. It was a complete new feeling. He was used to know everything about John as he did with himself. And now, naïve and silly in his mate life, Paul felt really attacked.
Was he really losing John?
-Macca… stop that leisure, you loon…. Why don't you come here and help me out? - Paul didn't answer but he got closer to the bar and started chopping some fruits. John smiled, wide, with that wolfish smile he owned with pride. His eyes had got bigger and brighter and that made Paul chop faster and better as he smiled too. John nudged him a little, joking. At laughing Paul remembered some day, far ago in time, when as they where, both in a kitchen having fun, he had just made what minutes earlier he wanted; he had hugged him, tender, loving and sweet John's back, and he had been agree, even more that agree.
What would happen if he would simple do that again? Would John accepted him or made him got back? What if he pushed him off? What would he do then?
Paul put his shoulder closer to John, to lead himself brush against the guitar player. The other kept his work, and suddenly he got farer as if he wanted Paul to be off. That had hurt, and Paul couldn't bare it anymore. He knew there were only something to say to save them both. After that anything would matter.
-John, I love you.
-And I love you more Paul…-
-No, you don't understand, I do love you-
-Paul, I love you more.
-No John… I love you, in a way I shouldn't do it...-
-Paul. Paul, I love you more.-




¿Por qué? JxP
Drabble slash, tristón.

John sostuvo el auricular contra su oído, esperó guardando silencio, intentando que la respiración se le acompasara. Respiró como cuando exhalaba el humo de su cigarrillo, un tanto alejado de la bocina para evitar el ruido, y luego dijo con voz clara, firme:
-Hola.-
-¡¡Hola!!- una voz alegre contestó del otro lado, más aguda que la suya, más armoniosa, más dulce, pero igual, sintió un hoyo justo en medio del pecho, un hoyo frío que halaba aire hacia sus oscuras profundidades sin tomar precaución de si su víctima sobreviviría. Paul. Paul le había llamado. John apretó con más fuerza el auricular y miró de reojo el periódico que apenas minutos atrás se había atrevido a arrojar contra la mesa de lectura: "Ex-Beatle Paul McCartney en la ciudad de Nueva York." Citaba el título de uno de los artículos. El hoyo se alargó del pecho hacia abajo, queriendo alcanzar su ombligo, John dio una calada a su cigarrillo.
-Ehmmm…. –había dudado Paul al no recibir contestación.-Adivina quién está afuera…-
El brillo en su voz heló los bordes del hoyo. ¿Estaba afuera? ¿Afuera de su edificio? ¿Del Dakota? Un brinco extraño sacudió su corazón. La pirueta no tuvo éxito y el corazón no se sostuvo en pie al terminar su rutina. ¿Estaba contento, o asustado, o molesto?
-¿Y bien?- preguntó por respuesta. Cuando terminó de hablar sintió venir un enorme golpe que gritaba: cretino con todas las letras. Paul dudó un segundo, luego continuo, volumen menos alto, voz menos alegre.
-Vamos John, es un increíble día para pasear afuera.- Sí, era tentador, John había visto el día aquella mañana al abrir los ojos, y lo había admirado con un poco de añoranza. Afuera se veía luminoso y alegre…
-¿Y bien?- preguntó de nuevo, la voz realmente monótona.
-Pues… pues el paseo podría ser, no sé… tú y yo…-¡Sí! ¡Mil veces sí!
-¿Y bien?- del otro lado de la línea se escuchó un bufido seco y dolido.
-¿Por qué… por qué contestas eso siempre?- Porque… ¿por qué?
-Porque soy una contestadora.-colgó el auricular.
‹‹¿Por qué?›› se preguntó mirando un carro alejarse por la avenida, parado junto a su ventana.




"Adiós. "
Drabble
Pareja: J/P

La estrecha composición de su mano cuando toca la espalda de aquella chica tiene algo de insultante, es insultante que se vea tan bien, tan preciso, es insultante que la naturaleza apunte a que eso es lo correcto, a que aquello es lo que está bien ante los ojos de cualquiera. Pero no sólo es eso, y lo sabes, lo sabes mientras intentas sonreír, mientras clavas los ojos a esa chica y buscas en sus pupilas un poco de la luz que él le ha regalado a esos ojos. La luz está ahí, bailando, tiritando de emoción y no de frío, y hay detrás tanto implícito, tanta alegría que no puedes evitar sentir que tu eres miserable.
Y luego está él, sonriendo, riendo entre dientes de una broma privada, de algo entre ellos dos, algo de lo que no eres parte, riendo mientras se lleva otro cigarrillo a los labios y escucha la voz de ella sin precisar que has estado ahí, mirándole como un tonto, excluido a pesar de que te ha invitado a ir con él… y con ella.
—Será mejor que ya paguemos la cuenta.-dices y te sorprendes cuando hablas porque no parecías haber planeado decir algo. —Se está haciendo tarde, tenemos que componer Paul y Jane debe llegar a casa.- Una finta de sonrisa se te arma cuando la miras.
—Tienes razón.-murmura él apagando su cigarrillo en el cenicero. El brazo con el que sostiene la delicada espalda de ella se separa débilmente para llamar a un mesero y pedir la cuenta. Con la cuenta viene además la petición de autógrafo, accedes, él también, pero él no la suelta ni cuando se levantan de la mesa para cuatro y caminan hacia la salida respondiendo a los saludos con asentimientos de cabeza.
Lo sigues, las manos metidas dentro de la chaqueta, la cabeza fija en sus pies para no mirar nada más. Van hablando de algo, riendo de nuevo.
—…puedo tomar un taxi Paul, tranquilo, ve con John.- un segundo de silencio.
—No, déjame acompañarte.-responde él, tu mente colisiona, antes la habría dejado ir en taxi, antes hubiera usado cualquier pretexto para ir contigo, antes…
—Estaré bien, tienes trabajo, no estoy muy lejos de casa… además John está esperándote.-Ella clava sus ojos en los de él, él no replica, no responde.
—Por mí está bien.-dices y das media vuelta para irte andando a casa solo. Dentro de los bolsillos tus dedos se mueven rápidamente, ansiosos, escuchas pasos, te ha alcanzado.
—Hey, ¿estás bien?-pregunta. Giras para verlo, y su rostro tiene algo que te impulsa a preguntar.
—Sólo dime la verdad ¿sí?-él duda, te mira fijamente, continuas.- ¿me sigues amando?- abre la boca para decir algo, sus enormes ojos te miran, no dice nada. Cierras los ojos un segundo, sueltas el aire que tenías en el cuerpo, intentando tomar tiempo. —Ve con ella.- das media vuelta y sigues caminando. Paul mira tu espalda, la ve alejarse, duda un segundo, pero después, da media vuelta también y se aleja. Niega con la cabeza por toda respuesta a los ojos que lo miran y toma una mano, la estruja y susurra:
—Ahí viene un taxi, vamos Jane.-


Bueno, espero sus comentarios, ¿publico más?
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Manu Mccarristanon
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MensajePublicado: Mie Ene 11, 2012 9:40 am    Asunto: Responder citando

Cita:

-John, I love you.
-And I love you more Paul…-
-No, you don't understand, I do love you-
-Paul, I love you more.
-No John… I love you, in a way I shouldn't do it...-
-Paul. Paul, I love you more.-

Aplausos Hermoso! Precioso! Gran Final! I'm Crying
Me recuerda In My Life. "In My Life, I love you more ".

De hecho, lo de triston debió ir en la ultima!
Noo! Por que!? Por que Paul ya no me ama!? Mate de risa

Por lo del blog, tranquila! No mas dime si me quedaron bien por aquí si no tienes blogger o cuenta.
Gracias por leerlo Contento
Y por lo de seguirlo...
No! Que va! Déjalo así! *sarcasmo*...Pues siguele lógico, me muero sin leer otra one shot! Por favor, sigue montando que están buenisimas!
Saludos.
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Be-a-bee
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MensajePublicado: Mie Ene 11, 2012 12:26 pm    Asunto: Ask me why cap. 9 Responder citando

Gracias Manu!!! de tu blog aùn no he leìdo muchos, leì los 4 primeros que salen cuando abres la pàgina, me gustaron mucho, con todo y que mi pareja favorita es, obviamente John/Paul, me gustò bastante la relaciòn con Ringo, èl es simplemente adorable!!! y escribes muy bien.
Sì, ¡por què!!! es un poco... desesperado Mate de risa hahaha pero que bueno que te gusten.

Continuaciòn:
Bueno, sé que ha pasado mucho, pero acá estamos, con la segunda parte del Fic Ask Me Why. Capítulo 9 ya. ¡Whooohooo! notarán que es mucho más corto de lo acostumbrado. Bueno, es que se acerca el final Mate de risa
Si están algo perdidos déjenme recordarles, el el 8vo capítulo John y Paul están en plena beatlemenia, acometiendo los problemas que han tenido con su relación, John está recordando todo eso y PUM bueno, nos manda ahora a otra época donde ya hay algunos cambios y más problemas, tenemos una invitada de horror, digo honor, Yoko Ono está en la casa, y viene a quedarse.


Ask me why Capítulo 9.

John se movió furioso, caminando de un lado para otro, tal cual un león enjaulado. Las paredes se tambaleaban a sus pasos pesados y fuertes, como si temblaran de miedo. Arrojó hacia el suelo, iracundo, el último número del periódico que solía leer tan religiosamente cada mañana. El tabloide cayó hasta el piso, hecho una bola maltrecha de tinta y hojas de papel imprenta, pero eso no bastaba.
-¿Cómo se atrevió a hacerme esto? ¡¡No puedo creerlo!! ¡¿Cómo se atrevió a casarse con ella?!-
Yoko fue hacia él. Su rostro lastimado, casi como si estuviera grabado en los celos, los cuales cubrió con su arrogante gesto de irritación.
Puso una mano en el hombre de John, pero él se la quitó de encima. Aquello la molestó más, sus ojos oscuros empequeñecieron mientras los clavaba en la nuca de John.
-¿Qué te importa si se casó con Linda Eastman o no?-dijo con aquella voz aguda y suave, lenta, casi inaccesible que usaba cuando quería forzarlo a intentar escucharla. – Odio cuando te pones así. Siempre que es algo sobre Paul te pones así, ¡siempre es él! Simplemente no puedo entenderlo. ¿Por qué, John? ¿Por qué tienes que estar tan… involucrado en lo que hace?- La mujer se quedó quieta, firme y erecta en toda su corta estatura, esperando una respuesta.
John se mordió la lengua, luego el labio. Aspiró en silencio. Sabía que ella tenía razón. Estaba sobre actuando, exagerando, de nuevo, por culpa de Paul. Esa parte era obvia, pero, ¿Cómo decirle el por qué? ¿Cómo decirle lo que pasaba con Paul? ¿Cómo explicarlo todo acerca de todo ese tiempo en que se había sentido así y todo lo que había ocurrido entre ellos? Ella siempre le contaba todo. Él siempre le contaba todo a ella, de hecho, ella siempre estaba presente en todo, él la llevaba a todos lados, ella sabía todo sobre John ahora. Pero ahí estaba esa mancha; el pasado, pasado que Paul conformaba honestamente en su totalidad. Él era lo único que nunca le había dicho. Siempre había hecho un esfuerzo por no hacerlo, por no decirle.
Incluso, cuando se aventuraba a salir, a ver a Paul, a hablar con él, siempre buscaba el modo de evitarle el saberlo. Siempre inventaba algo, cualquier excusa.
"No, ella nunca lo entendería." Se repetía, y lo seguía haciendo.
La verdad él mismo no entendía muchas cosas, Paul tampoco lo hacía, ni lo había hecho. Era simplemente mejor dejarla fuera de ello.
Hizo un ademán con la mano, rompiendo la quietud reflexiva del momento.
-No lo sé, Yoko, él simplemente siempre tiene que hacerlo primero. ¡Nosotros debimos habernos casado antes!- mintió.
-Bien, y ¿Por qué no lo estamos? Pudimos haberlo hecho, y aún podemos.- Contestó ella mirándolo fijamente. Siempre había sentido que había algo que él no le estaba diciendo. John había hablado con ella de toda su infancia, su juventud, dios, hasta sus aventuras de una noche, todo hasta aquella misma mañana estaba en conocimiento de ella, pero nunca había explicado aquella obsesión con Paul McCartney. Ella sabía que era eso, obsesión, precisamente.
Siempre había un bosquejo de George, de Ringo, incluso de Brian y el resto del equipo, siempre había algo, una anécdota de George y él al estar grabando, una broma con Ringo, un regaño de George Martin, pero pasaba. Un recuerdo, o un evento recién vivido, era igual, algo más que pasaba. Pero ahí estaba Paul, Paul y las maneras en las que John enloquecía por cualquier detalle, por cualquier tontería que lo tuviera involucrado.
Cuando pregunataba obtenía solo vagas excusas o un cambio de tema. Ella sabía, lo veía todo claramente. Lo miraba cuando él miraba a Paul. Cuando Linda había llegado a asistir a las sesiones, John inmediatamente había buscado que Yoko no se despegara de él. Al principio era gracioso, después molesto, ahora preocupante. ¿Era aquello simple rivalidad? Yoko no estaba tan segura, pero eso la irritaba sobre manera.
Ella había remontado la cima, había llegado y se había instalado en el número uno, y McCartney no iba a arrebatarle ese puesto, aún si quisiera jugar a que le había pertenecido en algún momento.
-Tienes razón, por supuesto… Llamaré a Peter Brown y veré qué se puede hacer para casarnos lo más… Mañana sería demasiado tarde para mí.- La dejó ahí parada, mientras él iba hacia el cuarto y azotaba la puerta, dejando en claro que aquella era una de esas veces de: "No me sigas."

-¿Peter? Soy John, ¿Es verdad? ¿Paul se casó?-preguntó.
-Eso me temo, John. Muy rápido si me preguntas a mí, Linda debe estar embarazada.- respondió éste del otro lado de la línea. John sonrió.
-¡Así que es eso! Que puntería…- rió un poco, pensando en ello.-Ahora Yoko quiere que me case. Arréglalo lo más rápido que puedas, no importa dónde mientras sea rápido. –exclamó, casi escupiendo la orden a Peter.
-Eh…-La voz sonaba dubitativa.-Bueno… veré qué puedo hacer. Te llamó luego.-La línea se cortó y John dejó caer la cabeza hacia atrás.
"Con qué de eso va todo ¿no? Linda está embarazada. Sabía que tenía que haber algo más. Se recostó en la cama y dejó que el cuerpo le pesara, se masajeó las sienes. Le dolía la cabeza casi tanto como el corazón. Hundió más la cabeza contra las almohadas; pensar en Paul, con Linda, era era demasiado para él. Negó con la cabeza, levemente, contrariado. No, eso no… se casaría con Yoko y entonces se olvidaría de Paul, de Paul y de Linda. Lo haría, los olvidaría.
Lo repitió una y otra vez, como un mantra, queriendo que el pensamiento se desvaneciera ahí mismo. Quería dormir, y eso era lo único que podía hacer, así que eso hizo.

Hamburgo. Ellos se encargarían de encenderlo en fuego aún si hasta el más nucleótico trasero en Hamburgo estaba congelado. Ellos, The Beatles, le enseñarían a los arrogantes alemanes lo que la música era.
Los cinco eran tan jóvenes, tan inocentes. Arrojados a una ciudad que no conocía límites, que no tenía inhibiciones. Para ellos, Hamburgo, en sus puras calles era más de lo que habían vivido.
La habitación era helada, húmeda y olorosa. Tenían literas que habían vivido mejores días, en realidad, mejores décadas. Los estropeados colchones, manchados y reblandecidos por demasiados cuerpos antes de los suyos, las paredes descarapeladas de la pintura, resecas y llenas de yeso que emergía como pus, húmedas en el techo y en la base contra el suelo.
El show había terminado, pero el preludín seguía ebullendo en sus cabezas y bombeaba tan rápido que la sangre parecía zumbar. No podía dormir. John pateó el colchón que sostenían los resortes de la litera superior.
-Hey, ¿Estás despierto?-
-¿Cómo lo estaría si mi compañero de cuarto me patea el culo?-respondió un muy despierto Paul.
-El prelli me está matando, vamos fuera.-
-¿Fuera? ¿A qué?-
-No sé, a vagar por Hamburgo.- John sonrió saliendo de la cama. Paul saltó rápidamente del colchón que recién había intercambiado con Stuart en una apuesta. Una que en realidad no incluía una mejor cama, pero sí una mejor compañía. Ambos tomaron sus chaquetas de cuero y salieron. Una de las meseras les dio sonriente una botella que llevaba a una mesa. John la tomó y salieron sonriendo del bar. Se sentaron en una banqueta, como tantas otras veces lo habían hecho. De hecho, esa era, SU banqueta. Miraban las luces de neón y los borrachos los saludaban, reconociéndolos. Las prostitutas les hacían señas, sonrientes.
-¿Se te antoja una?-
-No realmente. La rubia de los pechos grandes, subió a pedirme una canción antes del show, ¿sabes?-dijo entre bromeando y presumiendo.-Se me antoja más quedarme aquí contigo. Emborrachándote.-Se rió, Paul también. John le tendió la botella.
-Que jodidamente marica suena eso.-se quejó Paul entre risas mientras tragaba el sorbo de licor que tenía en su boca. El chico se rió, esta vez John intento hacerlo también.
Oh sí, todo había empezado entonces. Durante aquellos lejanos días de Hamburgo que ahora parecían anécdotas de alguien más.
Aquellos meses perdidos cuando había notado que algo extraño estaba ocurriendo con él. Sin que pudiera entenderlo, al principio era un eco roñoso de una extravagante e inhibida perversión, pero luego se había vuelto algo que no podía manejar. John miraba a Paul, le miraba andar y coquetear con chicas, le miraba tener sexo mientras él tenía sexo a su vez. No entendía por qué, pero más allá de la sensación de estar haciendo algo perversamente, inmoralmente, indebido, estaba la sensación de que eso, "simplemente no" debía hacerse.
Su amistad hacia con él había estado creciendo a la par. Había empezado a notarlo en Liverpool, como Paul había comenzado a cobrar de su tiempo una extensa factura que él no tenía ningún reparo en pagar. Había veces en que se atrapaba a sí mismo queriendo jugarle una viciosa jugarreta a Paul cuando éste pretendía ignorarlo. A veces sentía que competía por la atención de Paul. Y cuando por fin la tenía, simplemente sentía que debía hacer algo aún más llamativo, lo que fuera. Ahora que estaban juntos, John no podía evitar sentir que era una especie de victoria, un momento excelentemente bueno. Lo mejor de su vida era estar ahí, en el escenario junto a él.
John era cercano a Stuart, Stu era un punto brillante en medio de absurdos bosquejos oscuros y mal sombreados, pero el mismo pintor parecía tan lejano ahora, sus intereses habían sido distintos antes, pero nunca habían despuntado hacia lados tan opuestos, y la confusión que le carcomía, la mezcolanza entre sentir que abandonaba a un amigo, la nostalgia y el resentimiento, se esfumaba.
Ahora todo era Paul, su amigo, su compañero, su competencia, su aliado. Su compadre de parrandas. De abrazos de borracho.
John se mordió el labió, distante en aquel pensamiento. Bebió un trago.
Muy en el fondo, aunque Paul pensara que todo aquello era por la bebida, John sabía que no lo era. Pero aquello era simplemente algo que él no quería ver, ni entender, ni descomponer en sus partes. No era importante, porque esas sensaciones de que algo estaba siendo extraño, se apaciguaban demasiado rápido también.

El teléfono timbró, sacándolo de las frías lozas de la banqueta de Hamburgo. No habría querido salir de ahí, aún si se congelaba el trasero, pero el teléfono siguió timbrando y timbrando, y cada vez parecía que se hacía más fuerte su irritante sonido.
Y entonces se detuvo. Comenzó a despertar cuando la puerta se abrió y Yoko entró para despertarlo.
-¿John?- dijo ella tomándole el hombro. Él le sonrió por toda respuesta.
-¿Qué amor?-preguntó aún adormilado.
-Es Peter Brown, sobre la boda.-contestó ella simplemente. John se puso de pie rápidamente cuando la realidad le quitó por completo de enfrente las luces de neón de las calles de su sueño.
-Amor, sobre lo que dije antes… Lo siento, no quería lastimarte. Lo sabes, ¿no?-Yoko asintió.
-Peter, John debes contestarle para que podamos casarnos.- John ladeó la cabeza. Ella no lo conocía demasiado bien. Era como su alma gemela, la pieza perfecta, o lo sería de no ser porque ya antes había habido una.
-Sí, la boda.-John salió y tomó el teléfono que en la otra habitación Yoko había dejado descolgado.


Peter Brown había llamado para decir que había conseguido que se casaran la próxima semana en España. “Era lo mejor que había podido hacer” había dicho a John cuando éste enmudeció y Peter entendió que estaba molesto. Y así era, ciertamente no estaba feliz de tener que ir hasta España a casarse, y tampoco le agradaba que tuviera que esperar una semana. Pero aquello parecía al menos razonablemente rápido.
Aún así, los siete días que tomó aquello pasaron lentos, pero al final, una semana después de que Paul se hubiera casado, John y Yoko salían de la mano, ahora convertidos en Sr. Y Sra. Lennon.
Su luna de miel en una cama…. Con toda clase de reporteros alrededor. Se metieron a la cama y lo hicieron por la paz, y eso lo hizo estar feliz. Era solo cuando alguien preguntaba por Paul, o cuando algo se lo recordaba, que su ánimo se descolocaba totalmente. En las noches soñaba con él, y mientras sus sueños eran felices, al despertar y sentirlos en su memoria, todo se ponía complicado. Turbado y mayormente triste, John despejaba su cabeza de esos sueños intentando observar a Yoko, no solo mirarla, sino de verdad observarla.
Pero la luna de miel no dura para siempre; incluso si eres John Lennon. El día del retorno se hizo más y más presente conforme llegaba y cuando finalmente lo absorbió, ya estaba sobre él. Sentía en la base del estómago un retortijón que nada tenía que ver con las inquietudes del vuelo de regreso a Londres. Mientras miraba por la ventanilla, intentando aclararse que las respuestas de los otros tres Beatles sobre su boda y su particular luna de miel no importaban, se quedó dormido.

El último viaje había sido diferente. Ahora estaban tan bien organizados que hasta le quitaba un tanto la diversión.
Brian los había zambutido en trajes. Todo tan profesional. Shows con mejores locaciones y equipo. La banda se estaba moviendo, escalando puntos, y eso les emocionaba. John y Paul escribían más y mejores canciones, y sus presentaciones se habían vuelto muy “visualmente mejoradas.” Por ello mismo escribían aún más, y John no podía evitar disfrutar de la solitaria unidad de aquellas horas de composición. Su atención y amistad para con Paul estaba creciendo. Y fue ahí cuando tomó ventaja sobre Brian, demasiado intrigado como para evitar preguntarle.
Ambos se habían sentado a discutirlo una noche.
-Eppy, ¿cómo supiste que te gustaban los chicos?- Preguntó John, inquieto, jugueteando con su cigarrillo. Brian elevó la vista de sus papeles y lo miró desde su improvisado escritorio, sorprendido por la franqueza y lo directo de la pregunta.
-Bueno… creo que siempre lo supe. Siempre… siempre me gustaron los hombres, pero no entendí por qué, o qué era eso hasta que ya era adolescente. Me empecé a obsesionar por un chaval en la escuela de actuación. Yo… simplemente me sentía muy con-conectado con él. No me sentía más feliz cuando estaba con él porque no podía.-John hizo un mohín, Brian lo tomó como que John estaba empezando a irritarse por los comentarios cursis, como siempre hacía con los comentarios cursis de Paul.- Él por supuesto era demasiado heterosexual.-dijo con una especie de sonrisa triste pero burlona en el rostro.- Y me topé con que estaba celoso de las chicas con las que estaba. Él no lo sabía, ya sabes. Nunca se lo dije y aquello lentamente hizo que no pudiera verlo, así que, me marché. Pero fue cuando comprendí a qué iba todo eso. ¿Por qué… por qué preguntas, John?-le preguntó el manager con cara ensombrecida.
-Curiosidad.-contestó simplemente.-sólo quería saberlo.- Brian se decepcionó un tanto.
-¿Sabes? Sé que no lo entiendes, y que no quieres hacerlo, pero el amor no es importante en dirección de hacia quién amas.-Informó Brian, atrapado en un discurso.- Es…- John vio a Paul acercarse por el pasillo y saltó de la silla, irguiéndose al verle tan cerca de la puerta,
-Bueno, sí, que buen rollo Eppy… interesante, suerte con eso.-le cortó John saliendo para alcanzar a Paul.
Paul de hecho, acababa de terminar una “larga conversación” con una chica hospedada en el hotel, dos habitaciones junto a la suya. Cuando John entró a la habitación lo vio sentado en la cama, con la ropa desacomodada y el cabello desarreglado. A primera vista John se quedó quieto por la impresión de que Paul lucía demasiado bien, luego lo hizo porque lo había atrapado en ese estado tan declaratorio. Se sentó en el suelo, recargado contra su cama.
-Te la tiraste al final, ¿eh?-preguntó, no queriendo en verdad saber los detalles. Paul alzó una ceja.- ¿Buena?-
-Bastante. Tiene una amiga, sabes… ¿por qué no vamos? Estoy seguro de que no tendrá problema en quitarte esa cara de aburrición.- Dijo Paul entre risas.
-Eh… estoy hecho polvo y tenía que hablar con Eppy.-mintió. Paul bufó, como quejándose por John.
-Con mayor razón. Te hubieras deshecho de las tensiones. Has estado algo… raro últimamente. ¿Está todo bien?- John miró aquel par de ojos enormes y brillantes, que le miraban preocupados. Desvió la vista.
-Estoy bien, solo cansado, ya te dije.-intentó evitar el tema y cambiarlo.-Tengo una idea para una canción. Deberíamos trabajar en ello antes de que la olvide.- Paul soltó una risita.
-Sí, probablemente.- El bajista se puso de pie y se cambio de ropa. Mientras lo hacía, John lo miraba, enojado por su incapacidad de apartar la vista. Enojado por su incapacidad de no pensar en lo bien que se veía. “Eso era basura. Es solo que lo miras, como seguramente George mira a Ringo y éste a él, como Paul mismo te mira, como cualquiera que está en un puto jodido baño hace. No es como cuando Brian mira a alguien, no lo es.”
Paul tomó su guitarra y se sentó en el suelo, frente a él. Sonriendo y dándole un ligero puntapié cuando John frunció el ceño.
-¡Venga! ¡Tu gitarra John!-

Habían estado hacienda tonterías. Se reían de cosas sin importancia. El cenicero llenó de colillas y las hojas rayonadas de palabras que de pronto ya no combinaban. Aquello era el tiempo de oro de John. Y siempre intentaba que durara lo más posible.
-Estás demente.-se reía Paul. Hombro con hombro ahora, rozando sus brazos mientras se llevaba el cigarillo a la boca y reía, en algo que parecía tan simple, trivial e inocente.
-Cuida esa boca muchacho.-se burló John fingiendo la voz. Paul rió a carcajadas de nuevo.

Esa noche, en la habitación de hotel que compartían, John soñó con Paul. Mucho más vívido que nunca, mucho más intenso que nunca antes. Soñó que no importaba si otros veían o no a otros al estar sin ropa, soñó que eso no tenía nada que ver con ser como Brian, homosexual, y que sus manos sobre Paul eran tan válidas como cualquier otra cosa. Soñó que tocaba a Paul, que lo besaba. Que ambos se movían hacia un sitio que nunca antes John había visitado ni siquiera en sueños.
Soñó con ambos sonriendo mientras sus manos jugueteaban. Mientras sus pieles rozaban. Mientras sus miradas se intensificaban y ambos comprendían el perfecto y completo significado de cada pensamiento.
De pronto se despertó, y Paul estaba del otro lado, tallándose los ojos, mirándolo, despierto por los quejidos que John comprendió había dejado salir. John lo miró, estaba sudoroso y sus ojos ciegos se desenfocaban. Pero de pronto Paul tenía la cara molesta. Irritada.
- Con un demonio Lennon, consíguete una jodida p#$%@.- Completamente avergonzado, John salió de la cama hacia al lavabo para asearse. Se miró al espejo, tragando hondo al escuchar las quejas de Paul. “Joder, John, joder, no… John… no…. Demonios…. Necesitas hablar con Brian.”

John se despertó con Yoko jalándolo del brazo. Sus quejidos la habían asustado.
-¿John?-.
-¿Hmm?- preguntó él, aún medio dormido. Miró hacia Yoko, despejándose del sueño.
-Estabas… gimiendo.-ella susurró, mirando hacia alrededor para comprobar que nadie en el avión lo había oído. John tomó su barbilla y la besó.
-Estaba soñando con… una luna de miel.-mintió de nuevo. Yoko negó con la cabeza, achicando los ojos, pero finalmente soltó una risita.
-Está bien John, pero al menos espera a que estemos en tierra.-
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Ultima edición por Be-a-bee el Mie Ene 11, 2012 7:35 pm, editado 1 vez
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MensajePublicado: Mie Ene 11, 2012 12:31 pm    Asunto: Te extrañarè. Responder citando

Te extrañarè. JxP
One shot.
Este era algo sobre Ask me why pero no me gustò. No sè `si ya lo publiquè. Mate de risa

La oscuridad se fue tornando naranja y rosa. Tornasoles de un cielo que amanecía. Mirando hacia la ventana de la habitación del hotel, saboreando la sensación de poder observar sin que nadie me mirara a mí, John Lennon, me pregunté si habíamos estado hablando toda la noche.
¿Cómo controlas un amor secreto que parece querer surgir en cada segundo? Un amor fuerte, incondicional que se ha mantenido desde el inicio aún después de toda prueba.
La gente debía haber empezado a notarlo. Habíamos tratado en vano de mantenerlo sólo para aquellos que merecían saberlo, para otro par de personas cuyo aprecio no cambiaría por algo como esto.
Ladeé la cabeza buscando mis anteojos, me los había quitado para evitar la humillante prueba de mis lágrimas en los cristales empañados.
Sonríes levemente, débilmente. Con el corazón abierto para mí, como el mío lo está para ti. Lo noto cuando miro tus ojos. Tú tampoco quieres que termine. Pero nadie debe saberlo. Nadie debe enterarse, y ambos lo sabemos.

Hamburgo. Fue en aquel sucio lar, de salados vientos helados, y luminosas calles donde primero noté aquellos sentimientos que crecieron hasta que no pude hacer más que dejar de ignorarlos y enfrentarlos. Nunca dediqué una segunda petición a nadie, hasta que llegaste tú, nunca aceché a nadie de la manera en la que lo hice contigo.
Tú a penas y me notabas. Me mirabas y veías algo que yo no era en el fondo. Me estaba habiendo por ti, hasta aquella noche.
Recuerdo como era; estábamos borrachos, no novedad en eso, estábamos pasado de horas, tampoco una novedad, y estábamos llorando. Nos sentamos juntos, y yo quería besarte. El licor, el mareo o quizá la idiotez, me dio el valor de hacerlo. Tus labios eran suaves, así justos como tenían que ser, húmedos de agrio licor y saladas lágrimas. No me importó. Enredé mis manos en tu cabello, como había visto que tantas chicas hacían cuando te besaban, todas ella enamoradas de ti como yo lo estaba. Adulándote, acercándose a ti, tentándote, y yo queriendo hacer justo lo mismo.

Ambos lo habíamos jurado. Proteger aquello que pasaba entre nosotros, Jesús sabía qué era. Cuando había sido amistad lo hicimos bajo ese nombre, cuando te volviste mi familia, fue bajo ese nombre, cuando todo lo que sentía por ti parecía salir de la norma y no parecía corresponder a un adjetivo como el de "amistad".
Protegimos ese amor, desde entonces. Un amor que parecía frágil, como una casa de cartas que se caería en cualquier momento y nosotros con él, con la presión de la fama, caeríamos al primer soplido de algún par de labios ajenos. Hablábamos palabras a través de los ojos, a través del cuerpo. Hasta que, finalmente estabamos solos, y podíamos quitar las barreras de lo secreto. Siempre cargando, sin embargo, la certeza de que nadie más podía saberlo.
He resguardado las memorias de aquellos ratos juntos. Me veo a mi mismo necesitándote cada vez más, viéndote como una parte de mí, tanto como sé que yo soy parte de ti.
Y ahora, a esto hemos llegado. Y quiero gritar que no quiero que me dejes. No puedo evitar sentir que es como pisotearnos entre nosotros, como dejarnos marchitar y morir. Necesito tu luz para seguir en pie, has estado ahí por tanto tiempo, que ahora no sabría hacia dónde seguir.
Sombras de miseria se instalan sobre nuestros rostros. Te muerdes el labio, yo me encajó las uñas contra la palma.
Veo como intentas levantarte el ánimo, no queriendo irte, con lágrimas en los ojos. De nuevo, estás llorando. De nuevo, yo también estoy llorando. Puedo saborear la sal en mi boca. Lo agridulce de su existencia, justo como lo nuestro.
—No.-Lloro levemente. Te acercas a mí y me abrazas, manteniéndome cerca.
Duele.
—No puedo dejarte.— Susurro –No puedes dejarme.-suplico.-Eres una parte de mí, tan viva que de arrancarte no habría nada que valga la pena para dejar vivo. -
—Lo sé.-murmuras. Sueltas una risita triste contagiada de lágrimas. —Siempre hemos sido nosotros dos, si te vas ahora… -
El teléfono suena. Sé quién es en la línea. Tú tiemblas y lloras de nuevo.
—Paul, Ella no importa.- murmuro, suplicante.
Me das un beso en la frente.
—Te extrañaré.-
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MensajePublicado: Mie Ene 11, 2012 12:33 pm    Asunto: Feliz cumpleaños, John Responder citando

Feliz cumpleaños, John.
Pareja: JxP
One shot.
(sì, lo escribì por el cumple de John Mate de risa)

La quietud se extendía por la avenida. El sonido eléctrico de las lámparas de alumbrado público, encendiéndose lentamente rompió el encanto del silencio. Las aceras estaban húmedas por la reciente lluvia, y de los techos goteaba sin cesar los residuos líquidos que habían quedado atrapados sin paso hacia su mortuoria libertad cuesta abajo.
Los zapatos hacían un sonido extraño mientras chocaban con el asfalto. Como el sonido de succión. En el pie izquierdo, al pisar, el zapato dejaba escurrir el agua que los charcos le habían obligado a absorber. Ese sería mi último cumpleaños con esos zapatos.
Me llevé el cigarro a los labios y calé. La humedad de la noche volvía mejor a un cigarro. Con la punta del dedo índice le tiré la ceniza. Las morusas cayeron hasta el suelo mojado, se pegaron a él y se deshicieron en partículas que ni alguien que no tuviera mis defectos de visión vería.
Inhalé. Nueva York no tiene el aire límpido y salado de Liverpool, no tiene ese aroma a lluvia y mar que juguetean a que no son primos hermanos del mismo tipo sanguíneo; no, Nueva York huele a sucio, a alcantarillas que escupen humaredas como si la ciudad fumara cajetillas enteras al día.
La lluvia no se siente cómoda mientras caminas bajo ella sorteando transeúntes malhumorados y vagabundos que arrinconan cartón contra las cortinas metálicas de los establecimientos. La nostalgia es a la lluvia.
Levanté la cabeza, los muros altos persecutores de nubes permanecen perenes contra las interacciones del clima. Anchos en sus bases, a la vista se vuelven agudos puntos que se van uniendo en el cielo, pegándose, o al menos intentándolo, como si no hubiera una avenida separándolos. Allá, en el fondo, se ve una mancha negra que se apodera del firmamento, en Nueva York hay noches donde no se ve el cielo siquiera, el frío se densa e intenta bajar las rebajas en contaminantes, pero lo único que logra es hacer una pasta extraña que cubre lo que en Liverpool se ve de azules intensos, grises adormecedores, y paletas interminables de combinaciones. La nostalgia es por el cielo.
Dejo caer el cigarro hasta que choca con el piso, lo miro y lo aplasto con la punta del zapato. La mancha negra se pierde con lo oscuro del suelo. La tela de los bolsillos de mi pantalón se ha vuelto una cómoda guarida, guardo las manos y doy media vuelta.

Aún me desagrada el traqueteo del ascensor mientras hace su camino al piso de mi departamento. La tela que rodea sus cuatro paredes minúsculas está llena de boronas y polvo. Yoko detesta que se me llene la ropa de tierra. Me despego de la pared y miro el techo, las luces tintinean a medida que pasan los pisos, me pregunto si al llegar al techo se apagan por completo. No quiero averiguarlo, detesto la oscuridad. Bajo del ascensor. Quizá no debería… quizá sería mejor no comentárselo. Salgo al pasillo. Es un largo túnel con iluminación. Eso es lo que es, se siente más confinado que el trayecto hacia el final de un pozo. No es muy acogedor. En Liverpool las escaleras de casa de Mimi no rechinaban, el pasillo era corto y la pintura una señal de hogar. "Ánimo John, dile a Mamá lo que quieres de regalo de cumpleaños." La llave de duro, helado y dorado metal hace juego con la chapa, cuando gira y se abre parecen reacias a separarse de nuevo. El abrigo cae pesado por lo húmedo en el perchero. Los calcetines parecen generar electroestática en la acolchonada alfombra de tonos claros.
-¿Qué tal el paseo?-
-Estuvo bien.- respondo. Su voz aguda me trabó la lengua, pero mi añoranza me obliga a serle fiel a mi intento. Panto un beso en su hombro. Mis labios chocan con el cabello negro, áspero y la tela delgada de su blusa.
-Mamá…-
-Uhm?-
-Estaba pensando, que Mimi y yo no nos hemos visto en un tiempo… ¿sabes? Y pues, sería lindo ir a Lidypool, que Sean conozca un poco de las tierras de su padre.- Los ojos que me devolvieron la mirada no parecían muy contentos, no estaba enojada, ni triste, simplemente estaba fuera de su control. Tragué saliva, la ira que acostumbraba brotar de mí en esas ocasiones surgió de sus calabozos, pero se perdió en el camino, como había ocurrido tantas veces desde el principio. Continúe. –Quiero ir a…-
-Te llamo Paul cielo, estabas abajo sabrá quién dónde, y le dije que te daría su recado. Te desea Felíz Cumpleaños y dijo algo sobre que Richard estaba esperando a que le llamaras.- La voz no había sido molesta, sino suave, y en el tono agudo había una oscuridad extraña. Pero eso no importaba ahora.
-¿De verdad? Wow.- solté, sin querer, tenía esa estúpida sonrisa de nuevo en el rostro.- iré a llamarlo.- Un asentimiento.

Me sé el número de memoria, uno de esos que no puedes olvidar aunque intentas que con los años se te borre. Tres timbres, el teléfono suena hueco, como si en el fondo un tornado surgiera por el cable hasta la bocina. La voz de Linda fue la que contestó.
-Sí, hola Linda, es John, ¿está Paul ahí?-
-Sí, gracias, Linda, sí, he tenido un buen día.-
-Vale, espero, gracias… ¿Paul?-
-Sí, Yoko me dio tu mensaje.-
-Hey, que tú no eres tan joven…-
-Le diré entonces a Ringo que le has llamado anciano. Jaja.- La sombra pequeña en la alfombra se alargó hasta mis pies, ella estaba recargada contra el marco de la ventana, con los brazos cruzados y la mirada fija en mi rostro. No había expresión en el suyo.
-¿Cómo? ¿Hasta Navidad?-
-Vale, yo estoy de acuerdo y seguro a Yoko no le molesta.-
-Bien, dale, gracias por llamar Paulie, sí, te llamo al rato cuando sea una hora decente en Liverpool. Jajaja. No está bien, con la prisa olvidé el cambio de hora… bien, saludos a los niños y a Linda, oh, y por favor pídele disculpas de mi parte.- El sonido del teléfono al caer contra la base fue como el de un corte metálico.
-Lo he despertado.-
-Que mal.- El silencio se impone sobre la casa, en algún rincón Sean juega a chocar unos coches, en la cocina, la tetera anuncia que el agua hierve. –Supongo que te dijo cuándo sería bueno ir a Liverpool.-
-No, en realidad dice que él y Ringo querían venir para Navidad y que ahora está algo… ocupado, así que esperaré.- Se da vuelta y va a la cocina, el ruido de la tetera para.
-¿Y tía Mimi?-
-Eh… supongo que puede traerla. Podremos esperar hasta navidad de todos modos.-
-Sí, eso parece buena idea.- Ahora sonríe. Se gira, toma el calendario de la pared y pasa las hojas de meses de 0ctubre de 1980 hasta diciembre, circula el 24 y sonríe. Yo ronrío.
Nostalgia es extrañarte.
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MensajePublicado: Mie Ene 11, 2012 7:39 pm    Asunto: Responder citando

Yowww! Mate de risa para esos lectores que tan amablemente atiborran las vistas del topic y no comentan Mate de risa hubo un aumento considerable en el noveno capítulo de Ask me why, que publiqué en esta parte. Para que lo vuelvan a leer Mate de risa

Y chicos/a nadie les juzgará de ningún modo, si de un día para otro el fic tiene más de 200 vistas se los agradezco, pero venga, COMENTEN Mate de risa
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MensajePublicado: Lun Ene 23, 2012 2:33 am    Asunto: Responder citando

Capítulo 10.

John sabía que el final de los Beatles era inminente. Le había dicho al grupo que quería un divorcio. Él y Yoko habían entrado, por fin, en los movimientos por paz, y su propia música. The Beatles era algo maravilloso, un punto muy alto en el cielo, pero ya que lo habían alcanzado, John quería ir más allá, no importaba a dónde, aunque fuera el mismo infierno, pero más allá. Además no podía ver a Paul con sus risitas de recién casado. Le dijo que tendrían que manejarlo por separado.
Amaba estar con Yoko. Ella no era todo para él; pareja, amante, amiga, madre… alma gemela. –Se forzó a añadir.- Ella le había abierto los ojos a muchas cosas que él no había visto, o no había querido ver antes. La verdad había llegado a los ojos de John, estaba seguro, y quería encargarse de hacer algo con la música para ayudar a sus causas.
Sabía que los otros también querían algo diferente. Quizá se negaran a reconocerlo, pero en el fondo sabían que querían bajar de la nube beatle antes de que los llevara más allá en la misma ruta. Los cambios en él eran obvios, y le gustaban. Lo único que aún parecía no querer encajar como pieza perfecta era Paul. No soportaba notar la brecha que se había abierto entre ellos, pero actuar para salvarla era un absurdo.
Había momentos en que la conexión con Paul seguía vigente, aunque lentamente se fuera volviendo una tosca imagen del pasado. Cuando tocaban juntos todo sonada tan armónico que las cosas volvían a ser cómo eran antes. A veces, incluso podía perderse en viejos ratos, intercambiando palabras, hablando entre ellos, como antes. Y casi siempre todo terminaba en alguna discusión sobre algo que disgustaba al otro sobre los cambios que habían ocurrido en sus vidas.
Sabía que nunca volvería a ser lo mismo, y tampoco entendía como era que tantas veces sentía esa urgencia de intentarlo hasta la muerte si era necesario. Muchas veces, al pelear, llegaba a él un sentimiento u otro, que había resguardado de Paul y sobre Paul. Aquello lo apabullaba y lo dejaba indefenso. Pero sabía que era absurdo suponer que Paul también lidiaba con ello.
Aquella había sido una discusión de aquel tipo, una de las que ocurrían luego de una sesión en Abbey Road. Todos se marchaban a casa y le pidió a Yoko que lo hiciera también. Notó como ella se mostraba irritada e insegura acerca de dejarlo a solas con Paul, pero John estaba determinado a hablar con Paul esa noche, así que le dijo que todo estaría bien.

Yoko se fue, celosa de que su esposo anhelara aún a Paul después de todo. Eso tenía que terminar, pensó mientras se marchaba a casa. Había estado pensando en Nueva York, y cada vez lo hacía con más frecuencia. Y estaba la segura barrera espacial que le garantizaba el no preocuparse por Paul nunca más. Había empezado a meter aquella idea en John, con la idea de que después de los Beatles ellos deberían empezar algo nuevo. John amaría Nueva York, y ella sentía que con todo lo que estaba pasando entre los muchachos, eso sería muy pronto. Había sido brillante traer a Allan Klien, aquello mandaría a Paul lejos, lejos de John, y había funcionado. Y ahora ella misma no podía entender la necesidad de John de seguir viéndolo, de seguir hablando con él a solas. Sí, mudarse a Nueva York solucionaría su pequeño problema, un problema llamado Paul McCartney.

John miró a Paul manipular unos manojos de papel. Se veía curiosamente bien. Ahora sin barba, su cara de niño había vuelto, y lucía tan atrayente como siempre. John intentó evadir esos pensamientos mientras cerraba la puerta del estudio tras la salida de Yoko, y se acercaba al bajista.
Miró por encima del hombro de Paul para ver qué estaba escribiendo. Paul instintivamente se había erguido para mirarlo. Ladeó la cabeza para verle mejor.
-¿Qué?-
-Nada, solo miraba esa canción que escribes, ¿necesitas ayuda?-preguntó John. Paul lo miró largo rato, con el ceño fruncido. Luego meneó levemente la cabeza, suspicaz acerca de la oferta de John.
-No, sólo me entretenía un poco con algo.- John se sentó junto a él en silencio.
-Bueno, al menos déjame verlo.- Paul no quería mostrarle la canción a John hasta que estuviera terminada, pero John de verdad parecía interesado, así que se la pasó. Lo observó detenidamente mientras John tomaba el papel y se inclinaba para leer.
-¿Tiene música?- Paul se paró y se acercó al piano, en el cual comenzó a tocar una melodía, cantando las palabras que llevaba escritas. John lo escuchó.
-Una McCartney pura. Eso es lo que es.-comentó John. Paul levantó la cabeza hacia a él intentado averiguar en qué forma lo había mencionado John, poniendo la guardia alta en caso de necesitarla.
-A mí me gusta.-
-¡Oh! No me malinterpretes, es buena, sólo digo que la melodía llega a ti, flotando, como siempre haces que suceda. No quise dar a entender nada más que eso.- John sonrió, mirándolo tiernamente. Puso su mano sobre el hombro de Paul, y éste se tenso al acto. Parecía a punto de quitarse a John de encima.
-Esto no es una broma John. Deja de jugar. No es como hace años.-le recordó. John sintió su rostro arder, y los ojos picarle, se giró para que Paul no pudiera verle, quitando a su vez la mano del hombro de Paul.
-No, creo que no. En aquellos días tú hubieras aceptado mi mano, y mi ayuda.- respondió, dándole un tono de doble sentido a la frase. Paul lo notó y sintió que el dolor en el pecho lo podría confundir cualquiera con un paro fulminante.
-Eso fue antes de que te germinara una Yoko del costado.-contestó Paul defensivamente. John se enfureció al escucharle. Caminó hacia al piano y se echó sobre él.
-Ella lo es todo para mí… te lo he dicho. ¿Qué más da? ¿no crees? Después de todo eras tú el que estaba tan preocupado por “la buena imagen”. ¿Recuerdas?
-Claro… pero no entiendo como por ello necesitas traerla amarrada a tu cadera como un maldito siamés. Estoy sorprendido de que estés aquí sin… “madre”. ¿Te está dando un receso?- El dolor de Paul también se había convertido en ira. Todo aquello lo había querido decir hacia tanto… y quizá fuera mejor así.
-Cierto. ¿Y es por eso que estás celoso? ¿O es que tú no puedes tener lo que nosotros tenemos? ¿O es que ‘nosotros’ nunca lo tuvimos?-escupió John. Paul sabía que John tenía razón pero ¿cómo decirle que sí?
-Tuvimos-Soltó Paul negando con la cabeza al tiempo que se ponía de pie. Quería acabar con ello, quería arrancar aquello de raíz, para dejar de pensar en John, aquello dolía mucho y él no tenía pinta de masoquista como para aguantarlo.-Esa es la parte importante, amigo. Vuelve con madre, antes de que le dé un ataque, probablemente esté celosa de que estés conmigo. Yo ya me voy.- Paul evadió el cuerpo de John y salió.
John se quedó ahí, fumante con lo que acababa de pasar.
Nunca podrían volver a hablar de nuevo. La certeza lo golpeó como una bofetada. El tema era demasiado grande para los dos, y las palabras nunca vendrían de regreso. Gritó.
-Fuiste el amor de mi vida, imbécil.- Y luego se dejó caer en el asiento del piano. La ira disipándose, volviéndose débil y debilitándolo a él, al saber que aquello era todo. Había perdido a su primer verdadero amor, a su primera alma gemela, a su mejor compañero de trabajo, su confidente, su mejor amigo. Soltó un siseo al ver cuántas personas significaba Paul para él. Y ahora nunca volvería a hablar con él, no como sería de verdad “hablar”.
Secretos, todo eran los estúpidos secretos. Siempre había sido así. Lo suyo había sido un secreto, algo que antes parecía hacerle sentirlo con mayor intensidad. John dejó caer la cabeza sobre el piano.
Dejó que su mente regresara a los primeros tiempos, a los primeros días, esos donde cualquier caricia parecía ser algo intenso. Regresó a las noches de hotel que había pasado esperando que Paul entendiera, a que reconociera lo que él también sentía. Regresó a como peleó porque Paul entendiera que lo amaba, ahora eso parecía tan simple. Tan claro.
Regresó los primeros años de los 60’s, eran el monstruo del rock and roll en Europa, América la antesala donde querían gobernar. Sus sentimientos hacia Paul habían terminado por explotarlo de la peor manera, y ya no podía negarlos. Paul tampoco. Sin embargó les había llevado un tiempo entenderlo, ir rompiendo ciertas barreras, ir comprendiendo que aquello era en realidad lo que estaba sucediendo.
Habían dado el más grande de los saltos y tenían un número uno en América. Estaban planeando el viaje que los haría llegar hasta la tierra de Elvis, completamente desquiciados de felicidad. John y Paul compartían cuarto, como había sucedido tantas otras veces. John y Paul habían llegado a la habitación más ebrios de lo que hubieran querido, ayudándose entre ellos a pasar por la puerta y caminar hacia la cama. Paul cayó al suelo al querer quitarse los pantalones, John se rió y lo ayudó, pero ambos terminaron sobre el suelo.
-La cama…-Paul expresó sin poder formular una frase.
-Está muy lejos.-protestó John
-Supongo que te puedo compartir el suelo.- sonrió Paul recargándose en John.
-Que amable, gracias.- dijo John entre risas, resbalando más en el suelo al sentir el peso de Paul sobre él. Sintió el remolino típico de excitación que llegaba a él en momentos como aquel, y que provocaban palpitaciones en su cuerpo. Riendo, acercó su rostro al de Paul y lo besó. Paul negó con la cabeza, que pesada se tambaleaba mientras él intentaba decir algo.
-Eso no te salva… de llevarnos a la cama, pero es un buen intento.- John soltó una risita.
-Cama, todo en lo que piensas es en la cama.- se burló. Paul se las apañó para erguirse un poco sobre John, y deslizó su mano dorso abajo hacia la cremallera de John.
-¿Tú por qué crees que será?- dijo en un siseo, cachondo y ebrio al mismo tiempo. John soltó una risita.
-Venga Paul, estás tan cansado que no terminarías de quitarme eso, anda… dormir.- Paul se dejó caer sobre él de nuevo, quejándose. Le abrazó y dio cansados quejidos en protesta. John negó, sonriendo, y comenzó a despeinarlo y sobarle la espalda, aun con él encima.
-¿Qué voy a hacer contigo?-murmuró.
-Amarme.-contestó Paul lentamente, adormilado, como si fuera lo más obvio del mundo. John detuvo su mano un segundo, pensando en cuan convencido estaba de eso, luego siguió sobando la espalda de Paul. Ambos durmieron en el suelo de la suite esa noche.

John cambió el peso de su cuerpo de una pierna a otra mientras encendía un cigarrillo. Sí, recordaba esa noche ahora, sin duda había pasado, aunque la borrachera le había impedido recordarla durante mucho tiempo. En los albores de aquel amor que había representado su vida por tantos años. El amor que debió haber durado por años.
John bajó el encendedor de golpe, tambaleando la llama en él peligrosamente. Bastaba ya de aquello, no había razón de seguir pensando en eso, lo mejor era que se fuera a casa antes de que Yoko pudiera si quiera pensar en molestarse.
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MensajePublicado: Mar Ene 24, 2012 1:55 am    Asunto: Responder citando

Le había parecido de lo más normal a John el tener a George Martin ahí a un lado produciendo aquel último disco. Era como un desayuno de domingo, en casa, con la familia antes de ir a la aburrida iglesia. O esa sería la comparación que haría John.
John quería rock and roll, George quería aclarar sus propios pasos, Ringo quería armonía en el grupo, y Paul quería que se retomaran las viejas canciones olvidadas. Quería tomar una de esas canciones que habían dejado por ahí olvidada, arreglarla y lanzarla a volar como una golondrina anunciando el adiós.
Así era Paul, pensó John, tan sensible y romántico como él solo. John y él grabarían ambas cosas, una de cada lado, rock y adiós unidos. Ese sería un disco más fácil de hacer; todos sabían que aquello sería todo, que ahí terminaban las cosas y que por lo tanto no debía haber nada más que disfrutar de ese último pedazo de The Beatles.
Lo habían convencido de no dejar la banda aún y terminar el albúm. Las guitarras resonaban, chocando armónicamente con el sonido de la batería y el bajo. Eran solo ellos cuatro, con Martin sentado detrás en la cabina, y Yoko sentada a su lado. Eso era, de los males el menos fuerte, pensó John sonriéndole levemente cuando ella lo cachó observándola. Era mejor que Yoko se quedara ahí, evitando lo más posible causar tensiones indeseadas, pero él no estaría sin ella.
Recordó como Paul había dicho una vez que ella era como un seguro de vida que John se había formado. Sonaba crudo, pero en cierto modo era cierto. No importaba, de cualquier forma, el punto era que él la necesitaba y ella a él. Ella quería que el mundo entero supiera que ella estaba con él, y John no podía culparla, como si eso fuera algo inadecuado. ¿Qué más daba si había ocasiones en que parecía que Yoko lo tomaba de trofeo? Él estaba a su lado, ella también era una victoria, y además, aquella mujer era muchas cosas para él. “No todo. Pero sí mucho.”
Odiaba el hecho de saber que después de tantos años no podía superarlo. Algunas veces la ira le ayudaba a controlarlo, pero había veces en que las cosas se salían de control, justo como ahora.
Ocasiones en las que no estaba discutiendo o pasando malos ratos con los chicos, cuando era todo compartir música y amistad. Ocasiones cuando se sentaba sonriendo cuando Ringo decía algo, o cuando George levantaba sus ojos y le decía con cariño que le diera una mano, o le pedía su opinión, cuando Paul sonriendo le hacía señas para que dejara de bromear, pero al bajar la mirada no podía evitar soltar una que otra sonrisa.
Ocasiones en que se sentía como en casa con tan solo sentarse en el suelo y ayudar en los arreglos de una canción.
Su mente entonces le jugaba tretas, haciéndole recordar cómo era antes entre ellos. Recordaba los primeros días con Paul y aquella “situación” como 1963 y 1964 habían sido algo conflictivos y llenos de dudas y miedos. Confusión. Pero habían sacado aquello adelante, no querían darse por vencidos. Había habido incluso un periodo en el que habían decidido dar un tiempo, y ciertamente no había funcionado como ellos pensaron, porque simplemente era absurdo, era como pedirle a America que no gritara sus nombres una vez que los hubieron escuchado realmente.
Cuando estaban filmando A hard day’s night, el tiempo de quiebre estaba sobre ellos. Escribían juntos, vivían juntos en el tour y estaban tan juntos todo el resto del tiempo que resultaba insoportable decir que era mejor mantener distancia.
George incluso había hecho broma de que en la escena de la búsqueda del abuelo en el tren, John y Paul parecían renuentes a andar solos en busca del hombre, y que eso era absurdo, y además había recalcado la cara de Paul al leer que tendría que separar a John de un grupo de chicas a las que éste coqueteaba. Esa noche Paul estaba tan molesto por aquello, que no le había dirigido la palabra a George después de eso.
Recordaba esa noche perfectamente. Habían estado jugando a “tú haces un muro, yo lo derribo” el uno con el otro, ambos. A veces dolía, cuando la necesidad del otro era tan fuerte que les era imposible no intentar regresar, y uno de ambos tenía que jugar a hacer de la voz de la razón y romper con ambos corazones. Luego había ciertas cosas, importantes, que habían ido surgiendo y que eran demasiado duras como para tomarlas a la ligera.
Paul quería una familia. Una con hijos y era obvio que John no podía ofrecerle eso.
Esa noche, estaban juntos, Paul quería trabajar en unas canciones sin terminar que habían dejado por la película. Cynthia les había dado, por lo tanto, un poco de espacio, y se había ido a dormir a casa de su hermano. John había invitado a Paul a quedarse a pasar la noche para terminar las canciones.
Acababan de limpiar la mesa después de haber hecho una pausa para descansar, Paul caminó hacia el piano y lo miró, pasando una mano sobre él. Dejó que sus manos juguetearan con algunas notas antes de sentarse y empezar realmente, y con mucho nervio, a entonar una canción.
La melodía era hermosa y le sacó una sonrisa de inmediato al rostro cansado de John. Incluso pretendió ser una de las locas fans de Paul, haciendo gestos y jugando a desmayarse mientras Paul tocaba las notas de aquella canción. Paul sonreía, burlándose de John.
-Canta Paul, por favor, Paul, ¡Canta!-musitaba John en su papel. Paul asintió, nervioso, notó la parte de la canción en la que iba y comenzó a cantar.
-“Bright are the stars that shine dark is the sky, I know this love of mine, will never die… and I love him.”- Paul se detuvo para mirar el rostro de John y su reacción al darse cuenta de que la canción era para él. Levantó la vista un poco, rozando con la mirada las facciones de John, lentamente. Los sentimientos estaban ahí y eran demasiado fuertes como para evitar notarlos en sus rostros. Siguió tocando la melodía, pero tenía la garganta cerrada y no pudo decir nada más. John lo miraba, completamente perdido en pensamientos. Parecía tan lejos que cuando por fin se movió, Paul sintió que habían pasado ya largo tiempo.
John se acercó hacia él, y se recargó en el piano, mirándolo con los ojos tiernos. Paul dejó de tocar, y le devolvió la mirada. Los ojos dicen más de lo que la gente quisiera que estos hicieran. Los de Paul estaban tan enfebrecidos que John sintió que tenía ganas de besarlo hasta sentir aquel calor. Se acercó más y le pasó una mano a Paul por la mejilla, levemente, pero Paul había tenido suficiente de esperar, separarse, y pensar, se puso de pie y lo abrazó, lo abrazó tan fuerte que John tardó en reconocer qué pasaba y devolverle el abrazo.
-Demonios John, ¿qué me has hecho? ¿Por qué no puedo simplemente dejarte atrás John? – John soltó una risita siseante. – Te amo, John, te amo.- John le pasó una mano por el cabello, acariciándolo, susurrando que él le amaba también. Se abrazaron hasta que parecía que dolería la piel, pero eso sería al día siguiente, y esa noche nada importaba más que eso. John besó el rostro de Paul, sus mejillas, labios y cuello. Éste rió, extasiado en las sensaciones.
-Y te extraño.-dijo Paul.-Creo que no sé para qué pregunto por qué no puedo dejarte, más bien debería decir, ¿por qué debo dejarte?- sonaba abatido, John tomó su mano y la sostuvo, protectoramente contra si.
-No lo hagas.-susurró John sobre los labios de Paul antes de besarlos de nuevo. –Yo también te amo y por eso te pido que no lo hagas.- Paul asintió con la cabeza, anonadado en el beso. John le besó la frente y lo miró, se veía dudoso.
-¿Qué?-preguntó preocupado.
-¿Te gustó? La canción digo… el beso, yo sé que sí te gustó.-comentó bromeando. Con respecto a la canción, sin embargo, se veía algo tímido, y John no lo había visto así prácticamente nunca.
-Sí, fue brillante… maravillosa. La adoro, a la canción y a ti.-Paul sonrió.
-Es para ti… tendremos que cambiar ese “him”-dijo con el ceño fruncido.- pero es para ti.- John asintió.-Lamento no poder dejarla así…-
-No, está bien.-dijo abrazándolo.- Además, para mí, siempre que la escuche será la canción de amor de este corazón-dijo señalando el pecho de Paul.-y eso es lo que cuenta.- Entonces comenzaría una guerra interminable en las que horas y horas de cambiar género a las canciones les daría ánimo y pesadumbre al mismo tiempo.

-John, ¿Estás bien? Te ves… raro .-Preguntó Ringo extrayéndolo de sus memorias. John sacudió la cabeza y dio una calada al cigarro para recuperarse del cambio de situaciones.
-¿Qué tan raro?- preguntó.
-Bastante, ¿qué tienes en esa cabecilla tuya?-
-Nada, como siempre, Ringsy, solo estaba… soñando despierto.-John se levantó y le apretó los hombros a Ringo, divertido. Sus ojos buscando huir de Paul y encontrar seguridad. Miró a Yoko.

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Chibi Dhamar
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MensajePublicado: Mar Ene 24, 2012 11:30 am    Asunto: Review Responder citando

¡Dios! Qué suerte tuve de encontrar esta página y específicamente tu fic. La verdad a pesar de ser de Perú nunca me enteré de esta web (será porque paro navegando sólo en webs de anime y arquitectura Incrédulo’)

Te amo mil nena!!!! Últimamente que estuve organizando mis discos de The Beatles me puse súper nostálgica pero no encontraba más fics con respecto a ellos y mucho menos de mi pareja favorita JohnxPaul. Y… y ahhh!! Te amo, te amo, te amo.

Esto es demasiado bueno para ser verdad, en todo este tiempo sólo había encontrado unos cuantos fics de estos hermosos chicos en Amor Yaoi y otros pocos en Fanfiction. Pero definitivamente el tuyo es grandioso.

Probablemente ya esté redundando pero no puedo evitar mencionar que este fic es genial. Tan tierno y a la vez angustiante. Tan divertido y cálido. La forma en como relatas las situaciones que viven los chicos en especial cuando están los cuatro juntos en tan tierna. Realmente parece como si fuera una situación en la que los hayas visto en verdad.

John es tan..tan él!! Jajajajaja me siento como las locas fans que gritaban frenéticamente tras ellos. Y Paul… ahora lo amo más que nunca, ahhhh aún ahora lo deseo con fervor jajajaja no sé cómo haría para raptármelo!.

Me encanta tu historia, si hubiera la opción de favoritos y autor favorito te agregaría pero no la hay, es más en cuanto terminé de leer el fic me he registrado lo más pronto posible para poder dejar review. Aunque mi jefe esta que me mira raro por estar fangirliando con tu fic y mis músicas de The Beatles a full volumen en la oficina.

Lo que me encantan aún más es que pensé que había encontrado una página antigua y que probablemente este fic sería un abandonado pero No!!! Jajajaja casi me da un infarto de la emoción al ver que acababas de actualizar a la 1 de la mañana hoy. Te amor, te amo, te amo. No es acoso eh!! Pero te amo!!!.

En fin estaré esperando ansiosa tu siguiente actu y por los grandiosos oneshots. La página ha pasado a mis favs en mi navegador jejeje.
Muchas gracias por escribir sobre ellos. No sabes el alivio que sentí de esta ansiedad por leer algo de slash sobre ellos cuando encontré tu fic.

En fin es hora de despedirme, espero que pases un día genial.

Atte.: Chibi Dhamar

P.D.: Creo que falta el capítulo 8 porque del 7 a parte de los oneshots me salte al capítulo 9 o tal vez no lo vi. En fin si puedes revísalo please y te amaré aún más.
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MensajePublicado: Jue Ene 26, 2012 2:09 am    Asunto: Sólo quedamos tú y yo. Responder citando

Muchas gracias por tu post, yo ya te amo a ti Mate de risa jajajaja me subiste el ánimo a full Mate de risa
Gracias por leer!!!!! Que bueno, de verdad que te guste.
En cuanto pueda subo cap. del fic, por ahora los dejaré con un One shot, dedicado para ti Mate de risa que escribí al estar escuchando A Bill Preston con Paul y compañía cantando My Sweet Lord TwT No es EXACTAMENTE JxP ni GxR porque bueno... J y G ya están muertos, pero a ver qué te parece. ^^
P.d. intentaré encontrar el capítulo 8, es cierto... no está. O.O

Sólo quedamos tú y yo.
Ringo y Paul recordando a sus queridos George y John Mate de risa
Dedicado a Chibi Dhamar.

Un barullo tras bastidores parecía querer distraerlo; voces humanas y algunos cuantos instrumentos, todos demasiado excitados por el evento que realizarían aquella noche como para poner atención a su rostro.
Eso estaba bien, pensó Richard Starkey jugueteando nervioso con las baquetas de su batería, después de todo lo importante era que se centraran en George.
Ringo bajó la cabeza, agobiado, sintiendo el remordimiento de nuevo. Un año, un año había pasado desde la muerte de George y todo parecía aún muy absurdo.
Habían organizado aquel evento en honor a él, por su aniversario, era el 2002, dos años después del supuesto fin del mundo, pero la gente seguía ahí, sonriendo y viva. El mundo no se había acabado por más gente que se aterrorizara por ello. El mundo se acababa poco a poco, individualmente, al morir, y aunque el de Ringo no había acabado aún, ciertamente era un mundo en extinción, vacío y desértico.
Justo en ese momento, como para rematar, escuchó la voz de Paul. Levantó el rostro y buscó el del familiar bajista. Estaba hablando con Bill Preston, y aunque parecía contestar todas las preguntas y comentarios de éste, Paul tenía la mirada perdida. Algo que quizá sólo alguien que realmente lo conociera tomaría como dato curioso.
Ringo soltó un suspiro. El mundo de Paul también se había cuarteado bastante; él probablemente sabía cómo se estaba sintiendo. Antes de pensarlo realmente, Ringo ya había comenzado a caminar hacia Paul, llegó hasta él y le tocó el hombro.
-¿Paul?- cuando el bajista giró y se miraron el rostro, hubo un segundo en que no sólo Bill sino los otros alrededor parecieron estarlos mirando. Ringo no podía estar seguro, pero eso parecía.
-Ritchie.- murmuró Paul y sonrió un poco. Ringo dejó que su otra mano también posara sobre los hombros de Paul y los presionó un poco. Paul asintió, se disculpó con Bill y él y Ringo se alejaron un poco de la multitud.
-¿Cómo estás? ¿Bien?- preguntó Paul a Ringo, jugueteando con lo que se encontraba alrededor.
-Sí, eso creo. Nervioso. ¿Tú?- Paul asintió.
-Creo que estamos en el mismo barco.-Paul dejó sus juegos y giró para verlo. Ambos se quedaron mirando, frente a frente.
Ambos tenían miradas cansadas, el tiempo se colaba por las pupilas de los dos como una seña agobiante. Ringo hubiera hecho cualquier cosa por detener el tiempo, por impedir que Paul llegara a irse como John y George se habían ido. Sintió una pesadez en el pecho y le entraron ganas de abrazar a Paul. Lo hizo.
-Le extraño mucho, ¿sabes?-soltó Ringo enganchándose de Paul, sin poder contenerse. Paul se mordía el labio inferior y sus ojos tenían una expresión torturada.- a los dos, los echo mucho de menos.-Paul asintió, cerrando los puños en torno a la espalda de Ringo, para ayudarse a recuperar control.
-Yo también, yo también.- Miró hacia abajo, no quería ver el rostro de Ringo al separarse de él. –Parece que ahora somos tú y yo.-susurró, lentamente, sintiendo el peso de aquella expresión.
-Prométeme que te quedarás conmigo.- pidió Ringo. Paul abrió los ojos, no estaba acostumbrado a ver a Ringo suplicarle algo y mucho menos en aquellos últimos años. Asintió.

El tumulto de voces susurrantes que venían del escenario se volvió pronto un estruendo en las mentes de los artistas. El público, que siempre puede ser asombros y electrizante, siempre es también muy parecido a una horda enfurecida
Ringo apretó sus baquetas entre los dedos, intentando controlar sus nervios para tocar. Miró a Paul y le asintió, listo para salir a enfrentar al público. Eric le hizo un gesto de gusto, o eso creyó. Imágenes de tantos eventos similares con George y John golpeaban su memoria, nostálgica. Pero ahí no estaban ninguno de los dos para hacerle reír mientras meneaban las cabezas rompiendo corazones.
Paul se le quedó mirando, diciendo: “Lo sé.” Ringo golpeó la tarola de la batería, intentando concentrarse.
En su mente, palabras de John antes de los conciertos, miradas de ánimo de George y susurros risueños entre los cuatro, le hicieron mantener un aspecto positivo. La mirada expectante hacía que el público se volviera más peligroso. Ringo alzó los brazos y dejo que el ritmo de la música surgiera. En algún lugar de sí mismo, John y George le oirían, y Paul no se iría a ninguna parte.
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Chibi Dhamar
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MensajePublicado: Jue Ene 26, 2012 4:49 pm    Asunto: Review Responder citando

Yay!! Jajajajaja soy una mala stalker xD. Estuve todos estos días colgada de la página para ver si actualizabas algo y justo hoy que lo haces estuve a full con mi planos jejejeje.

Pero ahora sí, estuvo HERMOSO, tan nostálgico. Definitivamente el amor Beatle es el mejor. Ringo siempre me ha parecido tan tierno, definitivamente todos ellos fueron una gran familia.

Y Paul... ahhhh! sencillamente lo amo!. Me encanta como escribes no hay duda de ello Contento. My sweet lord siempre me encantó, justo ayer mientras estaba en casa trabajando mi hermano entonaba esa canción en el piano de mi casa. Señales!!! jajajaja, debí esperar un poco más antes de dormir para ver tu actu Lengua.

En fin es un placer que me dediques cosas tan hermosas como un shot de The Beatles jejeje gracias nena!. Bueno debo ir a clases así que gracias por alegrarme el día con este oneshot tan tiernito y nostálgico.

Saludos preciosa, nos estaremos leyendo.

Attw.: Chibi Dhamar.

P.S. I love you!! jajajaja. Pero también gracias por buscar el cap 8, es que me quede con las ganas de saber que dijo John cuando los chicos le preguntaron por el gestito de Donald xD. See you.
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