Mi gato Argos falleció ayer a las 12.20 de la tarde, en manos de mi madre, en el veterinario.

Desde muy pequeño, estuve acostumbrado a ver mi casa llena de mascotas. En mi casa hemos llegado a tener desde ratones de laboratorio hasta monos, desde peces y gallinas ponedoras hasta a mis amigos de colegio (
Voy a hacer una retrospectiva para que sepan más o menos de mi experiencia con mascotas...
El punto es que desde pequeño el animalito con el que más me encariñé era un perro shi-tzu llamado "Mota". Hembra, tranquilaaaaza. La tuvimos desde que la separaron de su madre, y ella vio junto a nosotros el paso de todos estos otros animales que mencioné, canarios, monos, tortugas, perros, etc. y además nos entregó 2 generaciones más de perritos, donde por mucho tiempo tuvimos juntos a Mota, su hija Pelusa, y su nieta Osa.
Cuando toda mi vida me había acostumbrado a criar a estos animalitos sin problema, nuestro primer golpe fue cuando nuestro mono, Martín, murió luego de tragar veneno... el punto es que este mono no había tenido tanto tiempo con nosotros, y sabíamos -irresponsablemente- del riesgo que acarriaba intentar criar a un mono en Lima, lejos de Iquitos (pero fue un regalo, en esa época mi papá trabajaba en un banco y los sobones de las sucursales le regalaban de todo! con decirles que teníamos una cabeza de cocodrilo disecado
No se si todo esto lleve a que hoy en día quiero yo tanto a los animales... pero eso se lo dejo a un psicólogo
El punto es que quizás este fue el inicio de una mala racha. A pesar que hablo de hace unos buenos años atrás, al tiempo ocurrió la primera verdadera tragedia... y como si fueramos los Simpsons, en los Quezada las tragedias ocurren en fechas importantes...
Pelusa, hija de Mota, era una perrita recooontra juguetona, y Osa, por lo bebita, era tímida. Pero Pelusa era un perro que me encantaba... corría como loca por el jardín, de allá de mi casa en La Molina, que también es tema aparte...
La navidad del... ¿96? decidí recibirla e irme al departamento de mi padre. A la mañana siguiente (25 de Diciembre), llamé a casa y me dijeron que Pelusa se había escapado.
Inmediatamente fui a la casa, tomé mi skateboard y con mi primo (quien por el mismo hecho que era Navidad, estaba allí), salimos a buscar a Pelusa... nunca la encontramos.
Al tiempo, nunca sabré si de pena, Mota nos dejó.
Un día llegué del colegio y mi mamá me recibió llorando. Me dijo "Hijito, se murió la mota"... yo recuerdo que simplemente caminé serio junto a ella mientras me contaba detalles, y me di cuenta de lo tiernos y simbólicos que son los animales... mi mamá me dijo que la notó decaída, pero que eligió morir justamente en la parte del jardín que daba directamente al cuarto de mi mamá, donde no paraba por lo general.
El hecho fue difícil de asimilar, y nos hicimos una promesa, que jamás volveríamos a tener mascotas...
Como toda tragedia sucede en épocas importantes. Osa, que era la cachorrita que aún quedaba, se cayó por un tragaluz justo al preciso instante (literalmente) que nos enterábamos que mi hermana había ingresado a la universidad. Al tiempo decidimos que era mejor que la hijita de una muchacha que trabajaba en la casa en esa época, se la llevara a Osa y la tuviera ella, al fin y al cabo, se había encariñado casi como nosotros con Mota o Pelusa... aunque nunca tanto.
Nuestra promesa de no tener mascotas, sólo pude respetarla yo. Al tiempo mi hermana y mi mamá habían comprado un snouzer, que tuvieron que devolver al tiempo porque estaba enfermo. Punto para mí. Al mes, a mi hermana le regalaron un cachorrito de otra raza. El cachorrito murió sin explicación alguna a la semana que nos lo habían dado. Era obvio que se lo habían quitado a su mamá demasiado pronto, cosa que no sabíamos en su momento. Finalmente, la horripilante experiencia de aceptar de regalo un boxer bebé... que se volvió en un huracán cuando creció. De veras que sí. Se comió: Ropa, Nuestra comida, Libros, A NUESTRAS MASCOTAS (particularmente a los pájaros), etc etc... estábamos hartos de este perro, que había sido una insistencia de mi hermana. Y a pesar de su cara larga, decidimos entregárselo a unos amigos de la familia que tenían una chacra, para que el perro corra como quiera.
Pero antes que esto suceda, la muchacha que trabajaba en mi casa le regaló un gato a mi mamá (no digo? yo era el único que respetó la idea de no traer más animales!). Esto me pareció demasiado. Sobre todo teniendo al Boxer! yo prácticamente me tapé los ojos. Al mes, el gato se escapó de mi casa. Lo terrible del asunto fue que me culparon a mí, sin que hasta el día de hoy alguien me haya explicado la manera en que yo pude causar esto... en fin, tema familiar creo. Mi mamá, dolida por la experiencia, decidió comprar un gato fino... Yo me di cuenta que la bola de nieve no iba a parar, así que me decidí por interesarme en el gato.
Al poco tiempo me di cuenta de lo paja que es tener un gato. El gato era mil veces más inteligente, tranquilo, incluso uno puede decir que se hacía respetar o querer, porque era mucho más interesante. Era divertido, era precioso... decidí que yo le pondría el nombre, por molestar quería ponerle "Lucifer", como el gato de la Bruja del 71, pero para ser menos obvio, le puse el nombre de un Dios griego que asesinó a otros dioses
Argos nos acompañó desde el 2002, cuando era un bebito, por muchas etapas importantes de nuestra familia, pero sobre todas las cosas, se volvió el siguiente hito después de Mota. Mi mamá trató a Argos como un bebito desde que llegó a la casa, y es en serio. Cuando viajaba, mandaba emails o llamaba preguntando por el gatito... y no era para menos, el gatito era un verdadero animalito para querer. Yo mismo sentía una debilidad hacia mi promesa de no hacerme cargo de más mascotas en mi casa... pero por más que nunca invertí un sol por ese gatito (sino hasta el final), cuando "pensamos" que se nos había perdido, hace unos meses, sentí verdaderamente la sensación de la navidad en que me la pasé buscando a Pelusa...
Después de 22 años de vivir en mi casa de La Molina, por una serie de temas y golpes bajos (como que unos choros vaciaron mi casa), tomamos una decisión casi-traumática en mi vida... vendimos la casa. Las comodidades ya no serían las mismas nunca más. Argos tuvo que dejar el jardín que heredó de Mota, para venir al reducido patio de esta casita.
Aún así, Argos contaba con algunos beneficios... como era un engreído, le gustaba tomar agua directamente del caño. Así que apenas uno abría el caño, el gato corría y -ágil como siempre- llegaba al lavatorio a tomar agua directamente del caño... todo un show.
Hace aproximadamente un año, por "las buenas críticas" que recibía la belleza de Argos, cada que alguien llegaba a mi casa, mi mamá decidió revender un gato. Por un negocio que tenía con el mismo señor que nos vendió a Argos, "cobró" con un gatito pequeño (NO ERA EL HIJO DE ARGOS) y lo ofreció a varias familias interesadas. Cuando la cosa ya estaba concreta, se hecharon para atrás por razones ajenas a nosotros... pasó un mes y no sabíamos qué hacer con el gato (incluso lo anuncié acá en los foros). Decidimos llamarlo ADRIÁN.
La situación era difícil, Argos se puso celoso y por espacio no había cómo ponerlos separados. Argos no quería comer del mismo plato, dormir en el mismo ambiente. Incluso sus derechos se vieron restringidos, pues Adrián ensuciaba la casa y ambos tenían que ser encerrados, Argos ya no podía entrar a tomar agua del caño, por ejemplo.
De hecho Adrián era el enemigo de Argos... pero no logramos nunca colocar al gatito, así que tuvimos que hacernos los locos con el engreído y enyucarle a ese gato, cuya ingenuidad e inocencia por su parte era bastante tierna... solo a los 2 o 3 meses, empezamos a notar sorprendidos algunas actitudes concesivas por parte de Argos. Manteniendo su distancia, ya lo dejaba usar sus juguetes, luego el plato, pero siempre de mala gana... Recuerdan el video de Adrián jugando? Por qué creen que Argos está "al márgen"?
Creo que Argos y Adrián empezaron a hacerse amigos cuando intentaban escaparse
Y paulatinamente ya hasta habían días en que uno podía llegar a la casa y toparse con una escena de este tipo:


Argos y Adrián durmiendo - 2 ocasiones distintas
Hace unos días enviamos a los gatos al veterinario, queríamos tenerlos bien limpios porque una tía ha vuelto de USA luego de 6 años de haberse ido, recién habiendo conseguido la residencia. El veterinario dijo que había notado que el riñón de Argos estaba inflamado y que el Lunes debíamos llevarlo a que le hagan unos chequeos. Nosotros notamos que además estaba bien flaco.
Recién luego de un año, una de las familias que contactamos, se decidió a comprar a Adrián. El Domingo yo estaba solo en casa y tuve que atenderlos. Sin más ni más, entraron, vieron al gato y no pensaron dos veces. Lo compraron y se lo llevaron ahí mismo. Ante la mirada tranquila de Argos, hechado en su cama, "adormitado"...
Pensé que me sería difícil controlar a Argos... pero cuando la familia se fue con Adrián entre brazos (nervioso y molesto), volví por Argos y lo noté inerte, como si no le importara. Eso me pareció raro, así que lo acaricié y noté que no solo estaba flaco, estaba huesudo... entonces decidí dejarlo que entre a la casa a jugar... el gato ni entró. Abrí el caño y no le importó. Me quedé observándolo y a los 5 minutos, se levantó del piso y caminó lento, como un viejo, hacia el baño. Observó el caño y me observó a mí. Luego de un rato intentó trepar el mueble, pero su agilidad lo traicionó al punto que la pena me invadió muy profundamente, se quedó colgado de las patas delanteras, y luego con demasiado esfuerzo, logró subir el resto de su cuerpo. No pudo siquiera saltar hacia el caño. En ese momento lo tomé y lo coloqué frente al caño, pero no tomó agua. Después de unos minutos, dio un par de lenguetadas, pero era obvio que estaba muy mal.
Tomé al gato y lo llevé al veterinario, y llamé también a mi mamá que estaba en Ica, y le advertí de lo que estaba pasando. Eran las 8pm del Domingo. El veterinario me dijo que el gato estaba "más muerto que vivo", y que si pagaba una cifra determinada, le haría análisis para determinar qué tenía, pero si no quería, podía esperar pues su destino estaba marcado. Qué momento, por dios, en toda mi vida los animales que tuve sólo fueron animales en mi jardín, diversiones de niño, y se habían escapado o simplemente murieron sin que yo tuviera que decidir sobre ellos o verlos sufrir... en efecto, Argos tenía esa mirada triste, tirado en su camita, sin esperanzas. Pensé poco y dije "no he invertido un sol en este gatito, que ha traído alegría a mi casa por tanto tiempo, que en efecto quiero de verdad... si tanto amor tengo por los animales, no puedo dejar a este gato morir así, aunque sea pagaré sus análisis"...
Sabía que hasta cierto punto era una inversión inútil, pero Argos (y yo) sabremos que luchamos por él hasta que pudimos. A la mañana siguiente, Argos había sido diagnosticado por el veterinario como un cáncer al hígado. No había nada que hacer. A pesar que iba camino a mi trabajo, mi mamá me llamó y me dijo que estaba allí con el gatito. Pedí permiso y fui a darles el encuentro.
Llegué al veterinario y hablé con él. Me dijo que ni bastaba con darle una injección letal a Argos, que con la simple anestesia, se dormiría tranquilo. Entré a verlo y su expresión de cansancio era para romper cualquier corazón. Me acerqué a acariciarlo, mientras mi mamá lloraba desconsolada, tomando su garrita, que estaba conectada a un suero... me contó que coincidentemente la familia que se llevó a Adrián la noche anterior, había dicho que lo notaban particularmente nervioso, que no comía, que no estaba quieto... y que nos lo iban a devolver. Les pedimos que lo lleven al veterinario, donde estábamos.
El veterinario procedió a inyectarle la anestesia a Argos, y lentamente Argos se apagó. Personalmente veía en él el reflejo de una época, de una etapa de cambios en mi vida y la de mi familia, muy simbólico sin duda. Como buena tragedia de épocas importantes, nuestros cumpleaños acababan de ser, mi tía nunca conoció a Argos (que moría ahí, recién bañadito) y mi hermana se gradúa este Jueves...
Creo haber hecho esta historia más larga de lo que pensaba, pero espero poder "sacarla de este foro" algún día para que la lean mi hermana y mi mamá... el punto es que la "escena final" fue algo que no podré pagar jamás... llegó el señor a entregarnos a Adrián allí mismo al veterinario... y lo hicimos pasar... seguía nervioso e inquieto, confundido. Lo subimos a la camilla, donde estaba Argos en su camita, dormido ya para no despertar, y quisiera concluir con una imagen que capté con el celular, y que nos da una muestra de lo tiernos y dignos de aprender que resultan los animales y su fidelidad...

Adrián se hecha al lado de Argos (ya dormido), lo lame y pega su cabeza a la de él. Como agradeciendo o lamentando, nunca lo sabré, el aprendizaje a un maestro, la amistad -si aquello existe en un gatito-, la hermandad que sin duda nació entre ambos.
Hoy por hoy Adrián está aquí de vuelta con nosotros por juego del destino. Sin intentar reemplazar a Argos, pero tan triste como nosotros quizás. De hecho dentro de la casa, si Adrián lo quisiera podría subir a ese caño con la destreza de su amigo, pero -como si supiera de respeto- no lo hace, y aún da vueltas inquieto, tal vez aburrido, extrañando a Argos. Los gatos no tienen 7 vidas... pero de veras que Argos durará muuucho para olvidar...


